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2 noviembre, 2022 Patologías0

Seguro que alguna vez tu mismo lo has dicho o has escruchado expresiones de los demás como “estoy estresado”, “tengo ansiedad” o similares. Son conceptos que tenemos tan integrados en nuestro lenguaje cotidiano, que es muy frecuente que los usemos de forma indistinta y en algunas ocasiones incluso sin saber exactamente qué significan o cuál es el alcance de sus connotaciones. Ansiedad o estrés: aprendamos a diferenciarlas

¿Qué es el estrés?

Cuando hablamos de estrés nos estamos refiriendo, en líneas generales, a una reacción de tensión que sufre nuestro organismo ante un estímulo que se percibe como desafiante. Esta reacción se manifiesta normalmente con inseguridad, hipervigilancia, tensión muscular, síntomas estomacales, etc

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es miedo, preocupación, temor… un sentimiento que puede tener diferentes intensidades, a veces adaptativas y naturales, pero en otras ocasiones nos puede anular por completo. Se trata de un estado emocional que tiene lugar sin que exista necesariamente una amenaza real. Las causas de la ansiedad pueden ser físicas, emocionales o deberse al pasado.

Cómo diferenciar entre el estrés y la ansiedad

El estrés y la ansiedad son parte de la misma reacción del cuerpo y tienen síntomas similares. Esto significa que puede ser difícil diferenciarlos. El estrés tiende a ser por un corto tiempo y es la respuesta a una amenaza reconocida. La ansiedad puede permanecer y algunas veces parecer como si nada la desencadena.

Podemos establecer que las diferencias principales entre estos conceptos radican en su naturaleza y manifestación

Hay casos en los que los estados estresantes se manifiestan a través de sintomatología física como puede ser la digestiva, otros en los que se producen erupciones cutáneas, cefaleas tensionales, dolores articulares, etc. Sin embargo, un cuadro de ansiedad va más allá.

Es una expresión más compleja que, además del plano físico, involucra aspectos de nuestro procesamiento cognitivo en el que se verán afectadas (además de lo ya comentado) nuestras emociones. Pueden aparecer pensamientos intrusivos, ideas obsesivas, pesimismo, irascibilidad, etc.

 

Proyecto3 Psicólogos

Nos distingue un enfoque interdisciplinar desde el que atendemos todas las necesidades educativas, psicológicas y funcionales del desarrollo infanto-juvenil o adulto.

En el diagnóstico y tratamiento, establecemos sinergias entre los profesionales desde las diferentes áreas que benefician al paciente; utilizamos nuevas tecnologías aplicadas, técnicas científicamente probadas y mantenemos una estrecha colaboración con familia y colegio. Todo ello porque nuestro mayor logro es tu bienestar.


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15 septiembre, 2022 General0

La Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), advierte que la reincorporación tras un periodo de descanso puede provocar una reacción de estrés: el cambio de hábitos suele traer consigo un sobreesfuerzo que puede afectar al rendimiento y a la motivación, e incluso, tener un impacto negativo en nuestro bienestar.

Así les puede suceder a muchas personas en estas fechas cuando finalizan las vacaciones estivales y se produce el retorno a la rutina cotidiana y la reincorporación al trabajo tras algunas semanas de sana desconexión física y mental.

Estrés postvacacional

El estrés postvacacional es una alteración psicológica que, si bien no llega a ser un trastorno mental descrito en los manuales diagnósticos, genera un malestar significativo. Este afecta a algunas personas que suelen tener problemas para habituarse a los nuevos ritmos de vida tras las vacaciones y durante la reincorporación al día a día en el puesto de trabajo.

Las personas más propensas a sufrir el síndrome postvacacional son aquellas que tienen una menor resistencia ante la frustración, los trabajadores que disfrutan de vacaciones más largas, trabajan en un entorno desagradable, no les gusta su trabajo, se consideran poco valorados por sus superiores o tienen un mal jefe.

 

Cómo se manifiesta

Sus síntomas pueden variar de tipología e intensidad según sea la persona, su entorno y sus responsabilidades u obligaciones, pero por lo general el síndrome postvacacional se caracteriza por un cuadro de características comunes al estrés y/o la ansiedad, tales como:

  • Bajo estado de ánimo.
  • Decaimiento.
  • Apatía.
  • Ansiedad.
  • Falta de energía.
  • Sensación de hastío.
  • Percepción de no ser capaz de adaptarse de nuevo al entorno laboral.

¿Cómo evitar sufrir estrés postvacacional?

Aunque cada persona es única, puedes poner en práctica estas estrategias para reducir las posibilidades de que el estrés postvacacional aparezca en tu vida al volver al trabajo.

 

1. Organizar el tiempo

Mantener un día a día organizado es una de las primeras medidas que podemos tomar para superar el estrés vacacional una vez hemos retomado las actividades laborales y la rutina diaria de nuestro trabajo.

2. Reservar un tiempo para descansar

Reservar algunas pausas diarias para descansar un poco en los primeros días de la vuelta al trabajo también puede servirnos para ir aclimatándonos en este nuevo período y facilitar un buen estado físico y psicológico durante dicha transición.

3. Ir adaptando los horarios

Es recomendable ir acostumbrando al organismo a los horarios de trabajo de los meses laborales un poco antes de regresar de las vacaciones, aproximadamente en los dos días previos al fin de ese periodo.

4. Hacer deporte de manera regular

La actividad física es esencial para mantener una correcta salud tanto física como psicológica, es por eso que resulta tan importante seguir haciendo deporte durante las vacaciones de verano y durante el regreso, es decir al inicio de la vuelta al trabajo.

Hacer ejercicio intenso nos ayudará a mantenernos en forma y nos permitirá liberar endorfinas, que nos ayuden a sentirnos mejor y a prevenir el estrés que pueda surgir tras las vacaciones de verano.

5. Acostumbrarse al trabajo de manera progresiva

Además de todo lo mencionado anteriormente, para superar o evitar el estrés postvacacional también es necesario tomar una serie de medidas organizacionales justo en el momento en el que regresamos a nuestras obligaciones diarias.

Estas medidas pueden consistir en asumir obligaciones de manera gradual, empezando por las más sencillas y luego por las más difíciles, no llevarse trabajo a casa o empezar a trabajar desde el primer día con actitud positiva y motivadora.

 

 


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6 septiembre, 2022 General0

El final de las vacaciones, la vuelta a la rutina, el final del verano…Son cambios que afectan a nuestro estado de ánimo y pueden desembocar en el conocido como Síndrome Postvacacional. El mes de septiembre suele ser para muchos el inicio de su año, de comenzar de nuevo, como el curso escolar. Un mes que puede resultar especialmente duro para algunos y para el que debemos estar preparados.

¿Qué es el Síndrome Postvacacional?

El síndrome postvacacional se manifiesta como un malestar físico y emocional a la hora de volver a las obligaciones diarias, que puede generar síntomas como falta de apetito, cansancio, dificultad para concentrarse en las tareas diarias, molestias musculares…

Existen algunas situaciones o estados que predisponen a padecer este síndrome:

  • Vacaciones largas, agotadoras o durante las que no se descansa adecuadamente.
  • Adaptación insuficiente al ámbito laboral, presente incluso antes de las vacaciones. Falta de motivación laboral.

 

Si estos síntomas debidos a los cambios adaptativos se perpetúan más allá de un mes, pueden dar lugar a un verdadero síndrome de ansiedad generalizada o un estrés crónico. Ante esta situación, lo mejor es consultar con un especialista.

Desde Proyecto 3 Psicólogos os damos algunos consejos para que la vuelta a la rutina, al trabajo, al colegio no sean tan duros.

  • Programar el regreso con antelación

No es aconsejable volver de tus vacaciones justo el día antes de la reincorporación al trabajo. Es aconsejable tener un par de días para prepararte mentalmente para la vuelta a la rutina.

  • Respetar las horas de sueño

Lo habitual durante el periodo vacacional es alterar las horas de sueño, ya sea por exceso o por defecto. En este sentido los expertos recomiendan empezar a dormir 8 horas un par de días antes de la vuelta al trabajo.

  • Moderar el consumo de cafeína

La cafeína, presente en el café y otras bebidas, es un estimulante que puede aumentar la sensación de estrés o ansiedad. Por tanto, es recomendable moderar o incluso evitar su consumo en lo posible.

  • Actividades de ocio y deporte

Organizarte de tal manera que al regresar del trabajo también puedas dedicar una parte de tu tiempo para realizar las actividades de ocio o deporte que más te gustan, te ayudará a desconectar los primeros días de más agobio.

  • Alejar los pensamientos negativos

No debemos agobiarnos con la vuelta a la rutina y al ajetreo diario, “no he contestado aún todos los correos”, “tengo que preparar la reunión de mañana”, “aún no he preparado el material escolar de los niños…”.

Aunque los expertos no tienen una opinión unánime al respecto, es cierto que la mayoría de personas sufren alteraciones físicas y psicológicas al regresar a la rutina después de semanas de descanso. El contraste de los días desconexión, caracterizado por una mayor flexibilidad, choca con el regreso a la vida laboral determinada por la rutina horaria. Esta adaptación es en ocasiones traumática y provoca consecuencias tanto físicas como emocionales a muchas personas.

El síndrome postvacacional suele afectar mayoritariamente a personas jóvenes, menores de 45 años. También pueden aparecer en niños ocasionados por la vuelta al colegio, aunque de forma menos frecuente.

Conoce Proyecto 3 Psicólogos

Proyecto3 Psicólogos nace de la experiencia profesional en clínicas que integran especialistas del sector psicológico, educativo, y de la salud, trabajando para mejorar el bienestar de cada persona en el menor tiempo posible.

Somos un equipo interdisciplinar que atiende todas las necesidades educativas, psicológicas y funcionales del desarrollo infantil, juvenil o adulto.


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7 julio, 2022 General0

El deporte no solo es un perfecto aliado para mantener el estado físico de nuestro cuerpo. Como ya decían los romanos “mens sana in corpore sano”. Es decir, el deporte va a contribuir a que nos encontremos mejor física y mentalmente. El deporte es uno de los mejores aliados de la salud mental.

Pero ¿eso significa que previene la aparición de trastornos psiquiátricos como la ansiedad o la depresión? Hay múltiples estudios que demuestran que así es. Por ejemplo, el realizado por el equipo de investigación de Gabriel Rodríguez, profesor titular de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF) de la Universidad Politécnica de Madrid, que se publicó en 2015 en Revista de Psicología del Deporte.

Al evaluar solo la actividad física en el tiempo libre se observó que el riesgo de padecer enfermedades mentales en los individuos suficientemente activos se reducía más de un 50 por ciento cuando se comparaba con los insuficientemente activos.

Tania Etchepare, psiquiatra y profesora del Diplomado en Salud mental del niño y adolescente de la Ucsc, señala que “es muy positivo practicar deporte, está demostrado que el ejercicio de forma regular se asocia a aumento significativo de autoestima, sensación de auto eficacia, reduce la ansiedad transformándose en un aliado esencial en el diseño de las estrategias en salud mental para población de todas las edades”.

 

5 beneficios de practicar deporte en tu salud mental

Sin lugar a duda, el deporte incide en nuestro bienestar emocional. A continuación, enumeramos algunos de los beneficios psicológicos a los que contribuye la práctica deportiva:

  • Libera las hormonas de la felicidad

Las endorfinas que segrega nuestro cerebro durante y después de realizar ejercicio físico nos inducen a un estado de mayor felicidad y bienestar emocional. Es muy recomendable en los casos de depresión o ansiedad ya que ayuda a reducir los síntomas de tristeza, genera sensación de relajación e impacta positivamente la calidad de vida de la persona.

  • Alivia y reduce el estrés

Realizar cualquier actividad física es un modo saludable y efectivo de desconectar después del trabajo. Además, practicando deporte también incrementamos la producción de noradrenalina, cuyas funciones abarcan la moderación de la respuesta de nuestro cerebro ante situaciones estresantes. En este sentido, la respuesta al estrés quedaría equilibrada por las sensaciones de tranquilidad y bienestar.

  • Mejora las relaciones sociales

Realizar cualquier ejercicio físico en compañía es una forma de incentivarse y motivarse mutuamente. Es otro momento que podrás compartir con amigos que te motivará a continuar con esta buena práctica para tu salud. Asimismo, las actividades guiadas que se ofrecen en la mayoría de ellos también dan la oportunidad de conocer gente nueva con unos intereses parecidos en lo que a salud se refiere.

  • Aumenta la autoestima

Una de las razones por la que muchas personas comienzan una rutina de ejercicios es el cambio físico derivado de la constancia. Un cuerpo más definido se traduce en una mejor autoimagen y por ende en un aumento de la autoestima. La percepción de uno mismo cambia paulatina y conjuntamente con un mejor estado de ánimo suben inevitablemente los niveles de autoestima al aumentar la confianza en nosotros mismos.

  •  Alivia la ansiedad

Para combatir estados de ansiedad agudos o crónicos es recomendable practicar deportes orientales que fomentan la relajación como el Taichi, el Yoga, el Bodymind y el Pilates. En los cuales se cuida el cuerpo y la mente, ofreciendo recursos como el manejo de la respiración, para aprender a controlar las reacciones ante las adversidades de la vida cotidiana.

 

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10 marzo, 2022 Patologías0

Sentir ansiedad de modo ocasional es una parte normal de la vida. Sin embargo, las personas con trastornos de ansiedad con frecuencia tienen preocupaciones y miedos intensos, excesivos y persistentes sobre situaciones diarias. Las causas de su desarrollo siguen sin estar demasiado claras, aunque se cree que su origen se encontraría en la relación entre factores psicológicos, neurológicos, genéticos y personales. Por lo tanto, si bien hay veces que se despierta ante la vivencia de experiencias traumáticas o sucesos dolorosos, la ansiedad puede surgir sin una causa evidente, pues puede deberse a nuestros genes.

En España, una de cada diez personas mayores de 15 años ha sido diagnosticada con algún problema de salud mental, según datos del Ministerio de Sanidad. El 6,7 % de la población del país está afectada por la ansiedad, exactamente la misma cifra de personas con depresión, y en ambas más del doble se da en mujeres (9,2 %) que en hombres (4 %).

Los signos y síntomas de la ansiedad más comunes:

  • Sensación de nerviosismo, agitación o tensión
  • Sensación de peligro inminente, pánico o catástrofe
  • Aumento del ritmo cardíaco
  • Respiración acelerada (hiperventilación)
  • Sudoración
  • Temblores
  • Sensación de debilidad o cansancio
  • Problemas para concentrarse o para pensar en otra cosa que no sea la preocupación actual
  • Tener problemas para conciliar el sueño

 

Tipos de ansiedad más frecuentes

Trastorno de ansiedad generalizada

El principal síntoma de este tipo de ansiedad es que las personas que lo padecen tienen facilidades para preocuparse excesivamente por todo. Las preocupaciones pueden alargarse durante buena parte del día o incluso meses. Además, suelen ir acompañadas de otros síntomas físicos como pueden ser: inquietud, tensión muscularproblemas para dormir o relajarse, fatiga o sentimientos de irritabilidad.

Trastorno del pánico

Las personas que experimentan este tipo de trastorno tienen síntomas bastante agudos, como pueden ser la sensación de muerte o la posibilidad de quedarse sin aire y no poder respirar. Los ataques de pánico se caracterizan por ser recurrentes e inesperados, pueden llegar a durar hasta media hora y alcanzan su pico máximo a los 10 minutos generalmente. Sin duda, es un tipo de ansiedad muy debilitante y con sintomatología aguda que puede hacer que la persona cambie sus hábitos o comportamientos para intentar evitarlo, afectando de forma negativa a su vida y a sus relaciones sociales.

Trastorno obsesivo compulsivo

Este trastorno causa obsesiones frecuentes que llegan a alterar a la persona. Provoca que tenga impulsos por repetir ciertas conductas, como también obsesiones comunes como, por ejemplo, miedo a la suciedad y a los gérmenes.

Trastorno de estrés postraumático

El trastorno de estrés postraumático aparece cuando las personas han presenciado o han vivido un evento traumático, como puede ser: un accidente de coche, abuso sexual, una catástrofe natural

Agorafobia

La agorafobia se trata del miedo a estar en determinados espacios o situaciones, porque perciben que puede ser un peligro y que existe dificultad para salir de allí si sufren alguna crisis. Por ejemplo, las personas que lo presentan suelen tener miedo a estar en lugares cerrados con mucha gente, como pueden ser tiendas o el transporte público. En la mayoría de las personas este trastorno suele ir junto al trastorno de pánico.

Fobia Social

En este caso, las personas padecen un miedo intenso cuando se encuentran a otras personas, principalmente por creer que van a quedar de forma humillante o vergonzosa ante ellas. Tienden a pensar que las personas les juzgan de forma negativa y suelen sentirse inferiores a los demás. Además, presentan preocupaciones derivadas de miedo a ruborizarsetemblar o sudar delante de los demás. Una de las más comunes es el miedo a hablar en público.

Fobia Específica

La fobia específica se da cuando se tiene un miedo intenso y persistente en el tiempo hacia determinados animalesobjetivos…En definitiva, ante situaciones concretas.

 

Todos estos tipos de ansiedad pueden provocar que la persona que los padezca no llegue a vivir de forma tranquila y plena. Por eso, es muy importante si detectas este tipo de patologías en alguien de tu entorno o si crees que tú tienes alguno de estos síntomas, pide ayuda a un profesional que te ayude a mejorar tu calidad de vida o de las personas que están a tu alrededor.

 

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20 enero, 2022 GeneralPatologías0

Seguramente hayas escuchado hablar de diferentes tipos de fobias: fobia a las arañas, a las alturas, a los espacios cerrados, a las inyecciones, a dormir… Puede que incluso tú sufras alguna de estas, u otras. Hay muchos tipos de fobias, pero todas se caracterizan por las mismas reacciones: ansiedad, pánico y malestar al exponernos y/o imaginarnos ante estas situaciones.

Así que una pregunta lógica que podemos hacernos es: ¿de dónde nacen las fobias?, o, ¿cuáles son las causas de las fobias?

¿Qué se entiende por fobia?

La palabra fobia proviene del término griego “Fobos”, que quiere decir “pánico”; y podemos emplear su origen para entender su significado. Una fobia es un miedo intenso, desproporcionado e irracional ante una situación, objeto o animal, que activa en las personas el instinto de huir de ello, de evitarlo.

¿Cuáles son sus síntomas?

La ansiedad severa que aparece frente a una situación a la que el paciente tiene fobia se manifiesta mediante los siguientes síntomas: 

  • Físicos: sudoración, respiración anormal, aceleración del latido del corazón, temblores, escalofríos, dolor en el pecho, sequedad de boca, mareos, dolor de cabeza, etc.
  • Psicológicos: pensamientos distorsionados respecto a la situación o estímulo.
  • Conductuales: evitación de la situación o estímulo temido.

Los síntomas más habituales son:

  • Pensamientos distorsionados y desproporcionados ante el estímulo.
  • Sudoración.
  • Respiración anormal.
  • Aceleración del latido cardíaco.
  • Temblores, escalofríos

 Tipos de fobias

Existen tres categorías de fobias conocidas como:

  • Agorafobia: temor a encontrarse en situaciones en las cuales la persona no puede escapar o pedir ayuda como, por ejemplo: tiendas, iglesias, ascensores, etc.
  • Fobia social: temor a ser vista o juzgada mientras realiza una actividad social como por ejemplo dar una clase, comer delante de los demás, etc.
  • Fobias específicas: temores a objetos o situaciones particulares como, por ejemplo, fobia a los animales, alturas, etc.

Las fobias más comunes incluyen miedo a:

  • Arañas (Arachnophobia)
  • Situaciones sociales (fobia social)
  • A volar (Aviatophobia)
  • Espacios abiertos (agorafobia)
  • Espacios cerrados (claustrofobia)
  • Alturas (acrofobia)

Tratamiento de las Fobias

El tratamiento más consensuado es la psicoterapia. Dentro de las distintas corrientes de psicoterapia, es la terapia cognitivo conductual la que más evidencia tiene. Se denomina Terapia de exposición a la técnica cognitivo-conductual que se utiliza para tratar las fobias.

Proyecto3 Psicólogos nace de la experiencia profesional en clínicas interdisciplinares del sector psicológico, pedagógico y de la salud, para obtener una evaluación completa y pormenorizada de nuestros pacientes, siendo nuestra prioridad mejorar tu bienestar en el menor tiempo posible.

En el diagnóstico y tratamiento, establecemos sinergias entre los profesionales desde las diferentes áreas que benefician al paciente. Utilizamos nuevas tecnologías aplicadas, técnicas científicamente probadas y mantenemos una estrecha colaboración con familia y colegio.


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21 diciembre, 2021 General0

Este 2021 las navidades volverán a ser diferentes, el Covid sigue presente en nuestras vidas y el peligro de contagio aún es muy alto, por lo que debemos mantener la precaución y todas las medidas de protección, aunque estemos en época de fiestas.

La navidad es posiblemente la época del año con mayor carga emocional. A la ansiedad que nos puede causar esta situación, se suman los momentos de tristeza, añoranza, malestar o estrés que experimentan muchas personas en estas fechas. Para muchos, las navidades son momento de reencuentros, amor y felicidad. Sin embargo, para otros pueden ser momentos estresantes al encontrarse con familiares no gratos, enfrentarse a grandes cantidades de comida, a regalos indeseados…

5 consejos para superar con éxito estas fiestas

Por mucho que trabajemos para crear una navidad libre conflictos, la tensión y estrés de esta época entre las reuniones, la organización y los regalos puede pasarnos factura. Además, no siempre lo que sucede está bajo nuestro control, pero lo que sí depende de nosotros es cómo afrontarlo.

  • Elige la forma de vivir tu Navidad

Hay muchas formas de vivir la Navidad…Solo, en familia, gustándote, o no, en tu casa o lejos… Solo tienes que adaptarte a la tuya, identificar las potencialidades que tiene y explotarlas hasta sentirte lo más cómodo posible.

  • Todo es temporal, la Navidad también

Si estas fiestas te horrorizan relativiza su paso pensando en que terminarán pronto. Al final la Navidad ocupa un pequeñísimo porcentaje dentro del año.

  • Visita a la familia sin grandes expectativas

Déjate llevar por el ambiente, fluye y no te frustres. Quizás alguien hace un comentario desagradable, tal vez la comida no sale tan rica como te gustaría, quizás el encuentro no sea tan agradable como esperabas.

  • Relájate e incluye una pausa durante la reunión familiar

¿Notas que el estrés aumenta durante la noche? Te aconsejamos salir un momento de la reunión familiar y tomar un respiro. Puedes irte a otra habitación, al baño, salir a dar un pequeño paseo. Respira un par de veces profundamente, pensando en cosas positivas que te agraden y que son importantes para ti, así puedes mantener la calma y puedes tener una noche agradable.

  • Cuidado con los excesos

En estas fechas son comunes los excesos con la comida, la bebida e incluso con los regalos. Gestiona estos momentos para evitar situaciones estresantes e incómodas, come y bebe con moderación y sin permitir presiones por parte de amigos o familiares.

 

Desde Proyecto3 Psicólogos os recomendamos intentar disfrutar de estas fechas a vuestra manera, bien sea solos, en pareja, en familia, con vuestros hijos ¡Todas las opciones son válidas!

 


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16 noviembre, 2021 Patologías0

La pandemia mundial por Coronavirus nos ha enfrentado a retos y situaciones nuevas, lo que también ha provocado nuevas patologías, como el síndrome de la cabaña. Y ha aumentado otros trastornos como la agorafobia, la hipocondría o la fobia social y ahora nos enfrenta a un nuevo síndrome al que se le ha denominado como “síndrome de la cara vacía”.

El pasado mes de junio, Sanidad decidió eliminar el uso obligatorio de las mascarillas en exteriores siempre y cuando se mantenga la distancia de seguridad. Una noticia que la mayoría de la población esperaba y acogió con ganas. No obstante, para muchas otras supuso un desafío y una situación que genera temor e incluso rechazo.

La mascarilla nos ha acompañado durante más de un año, y seguirá así en casi todo momento, pero al poder prescindir de ella algunas personas se ven inmersas en lo que los psicólogos han denominado el «síndrome de la cara vacía». 

Síndrome de la cara vacía

Este síndrome que se caracteriza por miedo e inquietud a desprenderse de la mascarilla. Al mismo tiempo genera una sensación de sentirse desprotegidos ante la enfermedad e incluso irritación al ver o interactuar con otras personas sin mascarilla.

  • A nivel fisiológico este síndrome se caracteriza por nerviosismo, angustia, puede conllevar una sensación de falta de respiración, tensión muscular, mareos, vértigos, sudoración.
  • A nivel cognitivo puede involucrar pensamientos de inseguridad, miedo a ser contagiado o contagiar a los demás, incertidumbre sobre como interactuar con otras personas.
  • A nivel conductual puede acarrear conductas de evitación en aquellas situaciones sociales que se perciben como peligrosas, puede conllevar conductas de aislamiento o comportamientos relacionados con la ira al ver a otras personas que no llevan la mascarilla.

Cómo reconocer el síndrome

Existen tres características que son las más frecuentes para reconocer que padecemos el síndrome de la cara vacía: miedo a contagiar o ser contagiado, la sensación de inseguridad al no llevar la mascarilla o sentirnos incómodos si interactuamos con alguien que no la lleva.

No obstante, por lo general, la relajación del uso de la mascarilla es vista como un beneficio para la salud mental de las personas. Ya que el hecho de ver las expresiones y gestos de nuestros interlocutores facilita la cercanía con estos.


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16 septiembre, 2021 Patologías0

Sientes presión en el pecho, un escalofrío, te paralizas, no puedes pensar en nada…¿Te suenan esos síntomas? Es probable que estés sufriendo un ataque de pánico o ansiedad. Cada vez más personas sufren problemas de ansiedad y estrés que pueden provocar episodios de pánico graves, llevando a las personas que los padecen a situaciones límite.

En España, durante la pandemia, no solo se han agravado los trastornos previamente diagnosticados sino que además se han disparado los casos de ansiedad y depresión, siendo uno de los países de la Unión Europea que más ansiolíticos, sedantes e hipnóticos consume.

El 6,7 % de la población del país está afectada por la ansiedad, exactamente la misma cifra de personas con depresión, y en ambas más del doble se da en mujeres (9,2 %) que en hombres (4 %)

Descripción general

Un ataque de pánico es un episodio repentino de miedo intenso que provoca reacciones físicas graves cuando no existe ningún peligro real o causa aparente. Los ataques de pánico pueden provocar mucho miedo. Cuando se presenta un ataque de pánico, puedes sentir que estás perdiendo el control, que estás teniendo un ataque cardíaco o, incluso, que vas a morir.  Se producen cuando la mente interpreta de manera negativa y amenazante eventos que en realidad no representan un peligro potencial.

A pesar de que los ataques de pánico en sí mismos no ponen en riesgo la vida, pueden provocar mucho miedo y afectar, de manera significativa, tu calidad de vida. Sin embargo, el tratamiento puede ser muy eficaz.

Estos episodios suelen ocurrir de manera repentina y alcanzan su punto máximo en unos diez minutos, para remitir por completo al cabo de media hora. Sin embargo, los síntomas físicos del ataque de pánico pueden llegar a ser tan intensos que generan un gran miedo pues muchas personas creen que están teniendo un infarto, se están asfixiando o han perdido la razón por completo.

Síntomas de un ataque de pánico 

Los ataques de pánico suelen comenzar de forma súbita, sin advertencia. Pueden aparecer en cualquier momento: cuando estás conduciendo, en un centro comercial, cuando estás profundamente dormido o en medio de una reunión de negocios. Puedes tener ataques de pánico ocasionales o con frecuencia.

Los ataques de pánico tienen muchas variantes, pero los síntomas suelen alcanzar su punto máximo en cuestión de minutos. Después de que el ataque de pánico desaparece, puedes sentirte fatigado y exhausto.

Los ataques de pánico suelen comprender alguno de estos signos o síntomas:

  • Sensación de peligro o fatalidad inminente.
  • Miedo a perder el control o a la muerte.
  • Taquicardia y palpitaciones.
  • Sudor.
  • Temblores o sacudidas.
  • Falta de aliento u opresión en la garganta.
  • Escalofríos.
  • Sofocos.
  • Náuseas.
  • Calambres abdominales.
  • Dolor en el pecho.
  • Dolor de cabeza.
  • Mareos, sensación de desvanecimiento o desmayos.
  • Sensación de entumecimiento u hormigueo.
  • Sentimientos de irrealidad o desconexión.

 

Pronóstico de la enfermedad

Los ataques de pánico pueden ser largos y complejos de tratar. Existe la posibilidad de que algunas personas no consiguen curación, pero una gran parte mejora al realizar el tratamiento correcto. Las personas que padecen ataques de pánico son más propensas a:

  • Consumir drogas ilícitas o alcohol.
  • Ser menos productivas en el trabajo o están desempleadas.
  • Sufrir problemas matrimoniales o tener relaciones personales complicadas.
  • Perder la autonomía para ir solo a los lugares o sitios.

 

¿Cuál es el tratamiento?

La terapia cognitivo-conductual (TCC) puede ser útil para identificar las causas y los pensamientos negativos que podrían llevar a ataques de pánico. Aparte de esto y de los cambios en el estilo de vida, no existe un tratamiento real.

Sin embargo, existen técnicas para controlar los síntomas cuando se presentan los ataques de pánico. Los ejercicios de respiración y las técnicas de conexión mental, tales como enumerar cinco cosas que ves, oyes, sientes, etc. son útiles para muchos pacientes. Los expertos recomiendan no abandonar la situación si es posible, enfrentarse a la fuente del miedo y superar el ataque. Por supuesto, cada caso y cada paciente son diferentes y deben acudir a un médico para aprender a mejorar su problema.

¿Qué especialista trata los ataques de pánico?

El especialista que trata los ataques de pánico es el Psiquiatra o el Psicólogo. En Proyecto 3 Psicólogos contamos con un gran equipo de profesionales con una amplia experiencia, puedes pedir cita para visitar a un especialista con el objetivo de tratar los ataques de pánico u otras patologías.

 


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18 mayo, 2021 GeneralPatologías0

El año 2020 supuso un antes y un después en nuestras vidas, la pandemia mundial por coronavirus ha provocado cambios a todos los niveles. Nos ha obligado a mantenernos aislados, con unas duras repercusiones económicas, sociales, sanitarias. Y por si fuera poco, también consecuencias psicológicas. Por ello, queremos explicar cómo afecta el Covid a nuestra salud mental.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya advirtió a mediados de mayo del 2020 que la crisis del coronavirus y sus consecuencias tendrían fuertes consecuencias sobre la salud mental de muchas personas. La organización explicó que se podría registrar un aumento de los suicidios y de los trastornos, y pidió a los gobiernos que no dejasen de lado la atención psicológica.

La OMS detectó un incremento de la angustia de un 35% en China, un 60% en Irán o un 40% en Estados Unidos, tres de los países más afectados por la pandemia.

La crisis sanitaria ha provocado fuertes cambios en nuestro día a día. Han cambiado nuestros hábitos, nuestras rutinas, nuestras prioridades, nuestra manera de relacionarnos con los demás, nuestro ocio, y por supuesto, esto ha afectado a nuestras emociones. Hay un antes y un después del coronavirus en nuestra vida.

Los grupos más vulnerables y con mayor riesgo de sufrir efectos en la salud mental son las personas enfermas de covid-19; las personas con trastornos mentales previos; las de menor nivel socioeconómico; las mujeres que han tenido que responsabilizarse de los cuidados en casa; los profesionales sanitarios y sociales. Además, de los menores y jóvenes son un grupo vulnerable, ya que la pandemia ha representado una ruptura de sus espacios de socialización, disfrute y crecimiento, en una etapa crucial de la vida en que unos meses pueden parecer una eternidad.

El estudio ‘Las consecuencias psicológicas de la Covid-19 y el confinamiento’ llevado a cabo por varias universidades españolas profundiza en estos aspectos.  Según este estudio, los efectos psicológicos del confinamiento y de la crisis sanitaria pueden aparecer demorados en el tiempo y presentar tendencia crónica.

 

¿Cómo afecta el Covid a nuestra salud mental?

 

  • Bajo estado de ánimo o depresión:  durante estos meses de confinamiento, restricciones e incertidumbre, nos ha invadido la pereza, la apatía, la tristeza, y hemos notado como poco a poco nuestra motivación baja, deteriorando nuestro estado de ánimo. Y ahora que podemos salir, no nos apetece, nos sentimos sin fuerzas, sin ganas nada, y el sentimiento de tristeza nos invade, llegando incluso a poder sufrir una depresión.

 

  • Trastornos obsesivos: debido a la pandemia, nos hemos vuelto más metódicos con la limpieza, la desinfección, el uso de geles hidroalcohólicos, etc. Un trastorno obsesivo se caracteriza por la aparición de pensamientos recurrentes sobre algo, ligado a un comportamiento que se tiene la necesidad de repetir una y otra vez. Esos pensamientos son incontrolables y llegan a crear ansiedad, angustia, miedo.

 

  • Ansiedad y angustia: no saber qué puede ocurrir mañana, tener la sensación de no controlar nada, problemas para conciliar el sueño, incertidumbre frente al futuro, etc. Todo ello, nos ha ido generado un estado de ansiedad que no somos capaces de gestionar.

 

  • Trastorno de estrés post-traumático: es natural sentir temor ante una situación traumática o después de ésta, es una respuesta de protección. Pero si este estrés psicológico se ve mantenido en el tiempo incluso cuando el peligro no está presente, se puede convertir en un problema para el desarrollo de nuestro día a día.

 

Desde Proyecto3 Psicólogos queremos apoyar y ayudar a todas esas personas que sientan que necesitan ayuda para gestionar esta situación y los posibles problemas mentales derivados de la misma. También, así, a todos los profesionales que, por su trabajo, estén especialmente expuestos a momentos de estrés, ansiedad, posibles situaciones traumáticas.

Si quieres más información, contacta con nosotros en el +34 655 80 67 61 o a través de secretaria@proyecto3psicologos.com


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