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22 febrero, 2022 GeneralPatologías0

Son muchas las frases que hacen crecer nuestras expectativas sobre lo que será nuestra maternidad: es lo mejor que te pasará en la vida, serás la mujer más feliz del mundo cuando nazca tu bebé… Y también son muchas las mujeres que después se encuentran con la tristeza, la sensación de ser una mala-madre que no hace las cosas bien, la incomprensión de no estar tan contenta como se esperaban.

No conseguir disfrutar de la maternidad, o no ser esa madre que se había imaginado mientras hay que hacer frente a las nuevas obligaciones, provoca mucho sufrimiento en las madres.

Si sumamos el estigma de la salud mental, no es frecuente que esa mamá pueda expresar abiertamente cómo se siente. De lo que no se habla no existe, y así contribuimos a que la enfermedad se mantenga escondida.

Depresión Posparto

La depresión posparto suele ser un tipo de depresión de la que se habla poco o que se considera tabú. Aun así, como veremos, son muchas las madres que experimentan este trastorno. Por ello, en la entrada de hoy, entre otras cosas, vamos a hablar sobre qué es, cuáles son los principales síntomas, cuál es la prevalencia y sobre qué es lo que la causa.

Aunque se habla de “postparto” en realidad estos síntomas pueden aparecen a partir del segundo mes y durante el primer año. Si no se detecta, si no hay apoyo ni tratamiento adecuados, el impacto de estas enfermedades puede ser devastador en las mujeres, sus parejas y sus familias. Es necesario que cuidemos de nuestra salud mental como madres para cuidar la de nuestros hijos.

Existen numerosos estudios que han investigado la prevalencia de este trastorno. Un estudio realizado por Marcos-Nájera et al. en el año 2017 puso de manifiesto que la depresión perinatal, entendida esta como la que se puede producir entre el inicio del embarazo y hasta un año después del parto, tiene una prevalencia de entre el 6 y el 8%.

Síntomas de depresión posparto

Los síntomas generalmente se desarrollan dentro de las primeras semanas después del parto, pero pueden comenzar antes, durante el embarazo, o más tarde (hasta un año después del nacimiento).

  • Estado de ánimo deprimido o cambios de humor graves.
  • Llanto excesivo.
  • Dificultad para relacionarse con el bebé.
  • Aislarse de familiares y amigos.
  • Pérdida del apetito o comer mucho más de lo habitual.
  • Incapacidad para dormir (insomnio) o dormir demasiado.
  • Fatiga abrumadora o pérdida de energía.
  • Irritabilidad y enojo intensos.
  • Miedo a no ser una buena madre.
  • Sentimientos de inutilidad, vergüenza, culpa o insuficiencia
  • Ansiedad grave y ataques de pánico
  • Pensamientos acerca de lastimarte a ti misma o al bebé
  • Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio

 

Factores de riesgo

Existen algunos factores que pueden hacer que tengamos más probabilidades de desarrollar este tipo de depresión. Los más frecuentes son:

  • Embarazos no deseados.
  • Antecedentes de depresión o trastorno bipolar.
  • Si anteriormente sufriste este tipo de depresión en otros embarazos.
  • Problemas con la lactancia.
  • Si el bebé tiene algún problema de salud y requiere más atenciones de las normales.
  • Problemas económicos.
  • Falta de apoyo por parte del padre u otros familiares.
  • Embarazos múltiples.

 

Proyecto 3 Psicólogos

Proyecto3 Psicólogos nace de la experiencia profesional en clínicas que integran especialistas del sector psicológico, educativo, y de la salud, trabajando para mejorar el bienestar de cada persona en el menor tiempo posible. Somos un equipo interdisciplinar que atiende todas las necesidades educativas, psicológicas y funcionales del desarrollo infantil, juvenil o adulto.


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8 febrero, 2022 GeneralPatologías0

Tristeza, falta de energía, baja autoestima, problemas para dormir… Buena parte de los síntomas que caracterizan la distimia son tan habituales que dificultan su diagnóstico. La distimia es un tipo de depresión leve, crónica y persistente.

Este tipo de trastorno tiene unos síntomas menos severos que la depresión, pero suelen ser mucho más persistentes y prolongarse en el tiempo hasta volverse crónicos. Los pacientes con distimia padecen como una depresión doble, es decir, suelen experimentar altos y bajos dentro de un estado melancólico y apático generalizado. También pueden experimentar otras condiciones mentales, como el trastorno de ansiedad, de personalidad, la fobia social, la bipolaridad o la agorafobia.

Los síntomas más comunes son:

  • Falta de interés en sus rutinas diarias
  • Tristeza y sensación de vacío
  • Desesperanza
  • Falta de energía o cansancio excesivo
  • Baja autoestima
  • Dificultad para concentrarse
  • Fácil irritabilidad
  • Disminución de la eficacia, productividad y actividad

El hecho de que la distimia sea un trastorno crónico hace que sobrellevar los síntomas pueda ser difícil en algunos pacientes, por lo que una terapia y tratamiento adecuado será esencial.

¿Qué es la depresión?

Si nos centramos en el significado oficial según la RAE, la definición de depresión es “síndrome caracterizado por una tristeza profunda y por la inhibición de las funciones psíquicas, a veces con trastornos neurovegetativos”.

La depresión es un trastorno del ánimo muy conocido y, tristemente, más presente en la sociedad de lo deseado. Como muy bien sabemos, la depresión conlleva baja autoestima, tristeza, insomnio y melancolía, entre otros síntomas.

Cuando la depresión pasa a ser severa, el paciente puede llegar a experimentar pensamientos suicidas o, incluso, a autolesionarse. Si este sentimiento se extiende en el tiempo, se puede llegar a hablar de depresión crónica. Cuando una depresión no llega a ser severa, pero sí crónica, aparece la distimia.

Actualmente se considera que la distimia podría afectar en torno a un 5-6% de la población siendo ligeramente más habitual en mujeres jóvenes. Su diagnóstico es complicado, ya que sus síntomas son similares al de otros trastornos mentales. Considerándose que alrededor de un 50% de las personas que sufren distimia no serán adecuadamente diagnosticadas.

 

Proyecto 3 Psicólogos

Centro psicológico sanitario autorizado por la Comunidad de Madrid especializado en la atención interdisciplinar desde la neuropsicología, psicología, logopedia, psiquiatría, terapia ocupacional y psicopedagogía. Somos expertos en el neurodesarrollo.

Somos un equipo interdisciplinar que atiende todas las necesidades educativas, psicológicas y funcionales del desarrollo infanto juvenil o adulto.

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7 octubre, 2021 Patologías4

Desde el año 2004, el primer jueves de octubre se celebra el Día Europeo de la Depresión, una celebración propuesta por la Asociación Europea para la Depresión (EDA), en virtud de que solo en Europa existen 30 millones de pacientes mentales con depresión crónica. La depresión, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la principal causa de discapacidad en todo el mundo.

Ocasionalmente, todos nos sentimos melancólicos o tristes, pero estos sentimientos, por lo general, son pasajeros y se superan en poco tiempo. En cambio, cuando una persona tiene un trastorno depresivo, este interfiere con la vida diaria y afecta al desempeño normal de sus actividades cotidianas.

¿Qué es la depresión?

La depresión es una enfermedad común pero grave, y la mayor parte de quienes la padecen necesita tratamiento para mejorar. En el peor de los casos, la depresión puede prolongarse durante años e, incluso, afectar de forma irreversible a la persona que la padece.

Por tanto, la depresión se caracteriza por un estado de ánimo bajo y sentimientos de tristeza, asociados a alteraciones del comportamiento, del grado de actividad y del pensamiento. Puede causar ansiedad, insomnio, pérdida de apetito y falta de interés o placer por realizar diferentes actividades, así como afectar a las actividades laborales, escolares y familiares.

Cifras alarmantes

La depresión puede afectar a cualquier persona, de cualquier nivel socioeconómico y de cualquier edad. De hecho, dos de cada 100 habitantes de entre 16 y 65 años presenta un problema depresivo, y es la tercera causa más frecuente por la que un paciente acude a su médico de familia, según datos del Servicio Andaluz de Salud.

Por otra parte, según datos publicados recientemente por la Asociación Española de Psiquiatría Privada, la depresión afecta al 15% de la población adulta. En España, una de cada cinco mujeres y uno de cada diez hombres padecen este trastorno. Además de a las mujeres, afecta también en mayor medida a las personas menores de 45 años.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo, que afecta a unos 350 millones de personas, y va en aumento: se prevé que en 2021 sea la causa de enfermedad número uno en el mundo desarrollado. En la Unión Europea, 18,4 millones de personas con edades comprendidas entre los 18 y los 65 años padecen cada año una depresión importante.

Tratamiento y seguimiento

Es fundamental romper el tabú que suponen las enfermedades mentales y consultar a un profesional a la mayor brevedad posible y con la misma naturalidad que cualquier otro padecimiento de la vida diaria. Es importante tener siempre presente que, como muchas otras enfermedades, tiene sus síntomas, su tratamiento, su proceso de recuperación y finalmente su cura, y no hay que desesperarse por tratar de llegar al final lo antes posible.

Existen muchas maneras de afrontar la depresión desde el punto de vista de la psicología, siendo muy variadas las terapias usadas por los profesionales para combatir esta enfermedad. Por su parte, los psiquiatras recetan diferentes fármacos que ayudan a su tratamiento.

Por ello, lo primero es ponerse en manos de un psicólogo o psiquiatra que valore la conveniencia de un tratamiento conductual y/o farmacológico específico para esa clase de depresión. Con él nos ayudarán a modificar tanto los sesgos cognitivos como las alteraciones bioquímicas presentes.

 

¿Qué pasa con el cerebro en una depresión?

Si padeces depresión o estás en contacto con personas deprimidas ya te habrás dado cuenta de lo difícil que supone en esa situación valorar los acontecimientos positivos. ¿Por qué sucede esto? No, no es que se empeñen en ignorar lo bueno, es que su percepción, interpretación y hasta sus recuerdos, están alterados por un efecto psicológico denominado sesgo cognitivo.

El sesgo cognitivo implica una distorsión en la interpretación de la información disponible, y existen diferentes tipos. Uno de los sesgos cognitivos más característicos de la depresión favorece que la persona se centre solo en los detalles negativos, incluso a pesar de que el contexto global sea positivo.

Otros sesgos cognitivos de la depresión se relacionan con:

  • Baja autoestima
  • Memoria selectiva
  • Pensamiento dicotómico
  • Maximalismo

El suicidio un riesgo real

Como toda enfermedad mental, la depresión necesita de mucho cuidado, ya que el mismo estado anímico del paciente genera estragos en el organismo como enfermedades cardiovasculares, diabetes u otros trastornos mentales.

Pero el mayor riesgo que existe es el del suicidio. Estudios han demostrado que las personas con depresión crónica son 21 veces más propensas a quitarse la vida.


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18 mayo, 2021 GeneralPatologías0

El año 2020 supuso un antes y un después en nuestras vidas, la pandemia mundial por coronavirus ha provocado cambios a todos los niveles. Nos ha obligado a mantenernos aislados, con unas duras repercusiones económicas, sociales, sanitarias. Y por si fuera poco, también consecuencias psicológicas. Por ello, queremos explicar cómo afecta el Covid a nuestra salud mental.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya advirtió a mediados de mayo del 2020 que la crisis del coronavirus y sus consecuencias tendrían fuertes consecuencias sobre la salud mental de muchas personas. La organización explicó que se podría registrar un aumento de los suicidios y de los trastornos, y pidió a los gobiernos que no dejasen de lado la atención psicológica.

La OMS detectó un incremento de la angustia de un 35% en China, un 60% en Irán o un 40% en Estados Unidos, tres de los países más afectados por la pandemia.

La crisis sanitaria ha provocado fuertes cambios en nuestro día a día. Han cambiado nuestros hábitos, nuestras rutinas, nuestras prioridades, nuestra manera de relacionarnos con los demás, nuestro ocio, y por supuesto, esto ha afectado a nuestras emociones. Hay un antes y un después del coronavirus en nuestra vida.

Los grupos más vulnerables y con mayor riesgo de sufrir efectos en la salud mental son las personas enfermas de covid-19; las personas con trastornos mentales previos; las de menor nivel socioeconómico; las mujeres que han tenido que responsabilizarse de los cuidados en casa; los profesionales sanitarios y sociales. Además, de los menores y jóvenes son un grupo vulnerable, ya que la pandemia ha representado una ruptura de sus espacios de socialización, disfrute y crecimiento, en una etapa crucial de la vida en que unos meses pueden parecer una eternidad.

El estudio ‘Las consecuencias psicológicas de la Covid-19 y el confinamiento’ llevado a cabo por varias universidades españolas profundiza en estos aspectos.  Según este estudio, los efectos psicológicos del confinamiento y de la crisis sanitaria pueden aparecer demorados en el tiempo y presentar tendencia crónica.

 

¿Cómo afecta el Covid a nuestra salud mental?

 

  • Bajo estado de ánimo o depresión:  durante estos meses de confinamiento, restricciones e incertidumbre, nos ha invadido la pereza, la apatía, la tristeza, y hemos notado como poco a poco nuestra motivación baja, deteriorando nuestro estado de ánimo. Y ahora que podemos salir, no nos apetece, nos sentimos sin fuerzas, sin ganas nada, y el sentimiento de tristeza nos invade, llegando incluso a poder sufrir una depresión.

 

  • Trastornos obsesivos: debido a la pandemia, nos hemos vuelto más metódicos con la limpieza, la desinfección, el uso de geles hidroalcohólicos, etc. Un trastorno obsesivo se caracteriza por la aparición de pensamientos recurrentes sobre algo, ligado a un comportamiento que se tiene la necesidad de repetir una y otra vez. Esos pensamientos son incontrolables y llegan a crear ansiedad, angustia, miedo.

 

  • Ansiedad y angustia: no saber qué puede ocurrir mañana, tener la sensación de no controlar nada, problemas para conciliar el sueño, incertidumbre frente al futuro, etc. Todo ello, nos ha ido generado un estado de ansiedad que no somos capaces de gestionar.

 

  • Trastorno de estrés post-traumático: es natural sentir temor ante una situación traumática o después de ésta, es una respuesta de protección. Pero si este estrés psicológico se ve mantenido en el tiempo incluso cuando el peligro no está presente, se puede convertir en un problema para el desarrollo de nuestro día a día.

 

Desde Proyecto3 Psicólogos queremos apoyar y ayudar a todas esas personas que sientan que necesitan ayuda para gestionar esta situación y los posibles problemas mentales derivados de la misma. También, así, a todos los profesionales que, por su trabajo, estén especialmente expuestos a momentos de estrés, ansiedad, posibles situaciones traumáticas.

Si quieres más información, contacta con nosotros en el +34 655 80 67 61 o a través de secretaria@proyecto3psicologos.com


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