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2 noviembre, 2022 Patologías0

Seguro que alguna vez tu mismo lo has dicho o has escruchado expresiones de los demás como “estoy estresado”, “tengo ansiedad” o similares. Son conceptos que tenemos tan integrados en nuestro lenguaje cotidiano, que es muy frecuente que los usemos de forma indistinta y en algunas ocasiones incluso sin saber exactamente qué significan o cuál es el alcance de sus connotaciones. Ansiedad o estrés: aprendamos a diferenciarlas

¿Qué es el estrés?

Cuando hablamos de estrés nos estamos refiriendo, en líneas generales, a una reacción de tensión que sufre nuestro organismo ante un estímulo que se percibe como desafiante. Esta reacción se manifiesta normalmente con inseguridad, hipervigilancia, tensión muscular, síntomas estomacales, etc

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es miedo, preocupación, temor… un sentimiento que puede tener diferentes intensidades, a veces adaptativas y naturales, pero en otras ocasiones nos puede anular por completo. Se trata de un estado emocional que tiene lugar sin que exista necesariamente una amenaza real. Las causas de la ansiedad pueden ser físicas, emocionales o deberse al pasado.

Cómo diferenciar entre el estrés y la ansiedad

El estrés y la ansiedad son parte de la misma reacción del cuerpo y tienen síntomas similares. Esto significa que puede ser difícil diferenciarlos. El estrés tiende a ser por un corto tiempo y es la respuesta a una amenaza reconocida. La ansiedad puede permanecer y algunas veces parecer como si nada la desencadena.

Podemos establecer que las diferencias principales entre estos conceptos radican en su naturaleza y manifestación

Hay casos en los que los estados estresantes se manifiestan a través de sintomatología física como puede ser la digestiva, otros en los que se producen erupciones cutáneas, cefaleas tensionales, dolores articulares, etc. Sin embargo, un cuadro de ansiedad va más allá.

Es una expresión más compleja que, además del plano físico, involucra aspectos de nuestro procesamiento cognitivo en el que se verán afectadas (además de lo ya comentado) nuestras emociones. Pueden aparecer pensamientos intrusivos, ideas obsesivas, pesimismo, irascibilidad, etc.

 

Proyecto3 Psicólogos

Nos distingue un enfoque interdisciplinar desde el que atendemos todas las necesidades educativas, psicológicas y funcionales del desarrollo infanto-juvenil o adulto.

En el diagnóstico y tratamiento, establecemos sinergias entre los profesionales desde las diferentes áreas que benefician al paciente; utilizamos nuevas tecnologías aplicadas, técnicas científicamente probadas y mantenemos una estrecha colaboración con familia y colegio. Todo ello porque nuestro mayor logro es tu bienestar.


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4 marzo, 2022 Patologías0

Cada 4 de marzo se celebra el Día Mundial contra la Obesidad. Esta fecha busca concienciar a las personas sobre el terrible daño que conlleva para el organismo una dieta alta en grasa y azúcares, la falta de ejercicio y el llevar una vida sedentaria. El Día Mundial de la Obesidad está convocado por la Federación Mundial de la Obesidad, y sus miembros mundiales.

Los problemas con el peso y nuestra imagen siguen siendo un estigma que persigue a millones de personas en todo el mundo. Pero lo más preocupante es como el infrapeso o el sobrepeso pueden afectar a nuestra salud física y mental. Más allá de una cifra, lo importante es estar sano y encontrarse bien con uno mismo.

Las patologías de la alimentación como la obesidad afectan de forma directa a la salud mental de los pacientes al estar asociada a Trastornos del Estado de Ánimo y de Ansiedad, según advierte la Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos y Residentes (ANPIR), que apunta a la colaboración multidisciplinar dentro del Sistema Nacional de Salud como elemento fundamental para el correcto tratamiento de los pacientes.

¿Qué es la Obesidad?

La Organización Mundial de Salud (OMS) define la obesidad como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.

La obesidad es una enfermedad crónica, progresiva, que afecta aspectos biológicos, psicológicos y sociales de la vida de un individuo. Se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, de un incremento de la mortalidad y de una disminución de la calidad de vida.

Algunos datos relevantes del sobrepeso y la obesidad

  • Los dos países que lideran la obesidad son Estados Unidos con un 13% de niños obesos y Egipto con un 35% de adultos obesos.
  • En todo el mundo la gran mayoría de personas obesas son mujeres.
  • Actualmente no es necesario llegar a la obesidad para morir por alguna complicación propia del sobrepeso, como enfermedades cardiovasculares, por eso es importante mantener una dieta sana, baja en grasas y azucares.

Pronóstico de la obesidad

Generalmente, la obesidad surge tras una combinación de varias causas y factores, como la genética, el estilo de vida, el nivel de actividad física, la dieta, algunos medicamentos, la edad, el embarazo

No obstante, pese a que se cumplan uno o varios factores de riesgo, se pueden contrarrestar mediante dieta, actividad física, cambios de comportamiento…Si una persona es obesa, es posible que tenga problemas de salud graves, tal como alguno de los siguientes:

  • Diabetes de tipo 2
  • Síndrome metabólico
  • Enfermedad cardíaca
  • Accidente cerebrovascular, como embolias o ictus
  • Cáncer en múltiples variedades
  • Problemas de salud sexual y disfunción eréctil
  • Hígado graso no alcohólico
  • Artrosis
  • Síndrome de apnea del sueño.

En el caso de que la obesidad siga avanzando, la calidad de vida puede disminuir, y existen diversos problemas psicológicos relacionados con esta patología como los siguientes:

  • Depresión
  • Ansiedad
  • Problemas sexuales
  • Aislamiento social

 

Desde Proyecto3 Psicólogos, trabajamos por brindar a nuestros pacientes una atención personalizada, llevando a cabo un trabajo multidisciplinar para dar el mejor tratamiento posible. Los problemas de alimentación y las enfermedades derivadas como los TCA están cada vez más presentes en nuestra sociedad. Todos debemos colaborar para que estas personas puedan sanar, tanto física como mentalmente.


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Los niños con discalculia tienen dificultades para dominar el sentido numérico y el cálculo, por lo que comprenden mal los números, magnitudes y sus relaciones.

El manejo numérico supone en muchas ocasiones un problema para los niños, los padres y los docentes, por ello es esencial evaluar la dificultad presente y diseñar buenos programas de intervención específicas individuales.

¿Qué es la discalculia?

La discalculia es un trastorno específico del desarrollo de base biológica que afecta a los aprendizajes relacionados con la información numérica: el procesamiento numérico y el cálculo, provocando un bajo rendimiento en materias matemáticas mientras que en el resto se obtienen resultados dentro de la normalidad, es la llamada “dislexia de los números”.

La prevalencia de la discalculia entre la población escolar oscila entre 5-7% (cerca de 3 millones de personas en España), lo que significa que en una clase de 25 alumnos al menos un niño tendrá discalculia, una frecuencia similar a la de la dislexia y el TDAH.

Los niños con discalculia tienen dificultades para dominar el sentido numérico, los datos numéricos y el cálculo por lo que comprenden mal los números, magnitudes y sus relaciones, cuentan con los dedos para sumar en lugar de recordar la operación matemática como hacen sus iguales, confunde signos y números que son de grafía similar, y no consigue trabajar con abstracciones para el cálculo mental. Además, presentan dificultades en el razonamiento numérico, para aplicar conceptos, hechos u operaciones matemáticas.

Como en el caso de la dislexia uno de los pasos más importante es la detección precoz, puede ser detectable en la etapa preescolar, pero sobre todo será visible en la Educación Primaria. Debemos detectar si presenta dificultades a la hora de aprender a contar, clasificar, errores de escritura, problemas para seguir secuencias numéricas, omisiones de números al contar, problemas para ordenar o secuenciar números, etc. y si estos persisten en el tiempo es necesario realizar una evaluación para encontrar el origen de esa dificultad. Una vez detectada y evaluada podremos llevar a cabo una reeducación de esas áreas para mejorar el rendimiento matemático del alumno.

 

Cómo mejorar y tratar la discalculia

Para comenzar a reeducar la discalculia sería bueno comenzar por la estimulación de las dimensiones numéricas. Realizaremos tareas de identificación con representaciones manipulativas, actividades para nombrar, reconocer y representar números, trabajar la linealidad (regresiva y progresiva) y una vez aseguremos que estas dimensiones se han trabajado, comprendido y asimilado pasaremos a actividades de cálculo. Por último, trabajaremos tareas relacionadas con resolución de operaciones con enunciados verbales y tareas lógicas.

Además del trabajo de reeducación podemos realizar diferentes adaptaciones como son revisar los aprendizajes previos del niño antes de enseñarle nuevas habilidades, permitir al alumno dibujar o representar los datos al resolver problemas, entregar al alumno las fórmulas matemáticas enseñadas en clase, usar recursos manipulativos como monedas, bloques o rompecabezas para enseñarle conceptos matemáticos, usar apoyos visuales, etc.

Debemos tener en cuenta que este trastorno afecta a diferentes dimensiones como son la verbal, en la que activan zonas cerebrales propiamente verbales; la dimensión visual haciendo referencia al reconocimiento de la cifra en áreas posteriores del cerebro; la dimensión no verbal refiriéndose a la asignación de un valor a la cifra y la dimensión frontal necesaria para la resolución de operaciones de forma directa.

Muchos autores señalan la existencia de seis tipos de discalculia:

  • Discalculia verbal. Es la dificultad en nombrar cantidades matemáticas, números, términos, símbolos y relaciones.
  • Discalculia practognóstica. Problemas para enumerar, comparar y manipular objetos matemáticamente.
  • Discalculia léxica. Dificultad en la lectura de los símbolos matemáticos.
  • Discalculia gráfica. Dificultad para escribir cifras y signos matemáticos.
  • Discalculia ideo-diagnóstica. Dificultad para comprender conceptos y relaciones matemáticas.
  • Discalculia operacional. Dificultad en la realización de operaciones matemáticas.

 

Al intervenir diferentes áreas del cerebro es normal que los niños con discalculia presenten otros errores relacionados, como pueden ser la inhibición a nivel cognitivo, dificultades de concentración y atención en actividades numéricas, y problemas de memoria de trabajo y memoria a corto plazo, como otras dificultades como la dislexia.

Esto en muchas ocasiones dificulta el diagnóstico y la intervención, por ello debemos asegurarnos de detectar qué área o áreas no funcionan correctamente y centrar la intervención de forma individual. La discalculia presenta muchas dificultades en la etapa educativa de los niños, pero con una evaluación precoz y un trabajo individualizado de un profesional podemos solventar estos problemas y dar las herramientas necesarias para obtener buenos resultados académicos.

 

ELVIRA ROBLES ARENILLAS
Psicopedagoga en Proyecto 3 Psicólogos

Leer en Revista Magisterio nº 12280


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