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Bullying, acoso escolar… ¿Te suena verdad? Solo en España cerca del 30% de los niños y adolescentes de entre 6 y 17 años han estado involucrados en un episodio de este tipo, ya sea como víctima o como agresor. También se conoce que el 6% de los alumnos han sido víctimas directas del acoso escolar, a pesar de que solo 1 de cada 3 son capaces de denunciarlo.

¿Qué es el Bullying?

Se define la conducta bullying como la violencia mantenida, física o mental, guiada por un individuo en edad escolar o por un grupo y dirigida contra otro individuo también en edad escolar que no es capaz de defenderse a sí mismo en esta situación, y que se desarrolla en el ámbito escolar.

Entre el 25% y el 30% de los alumnos de primer ciclo de la ESO afirma haber sido víctima alguna vez de agresiones.

El acosador aprovecha un desequilibrio de poder que existe entre él y su víctima para conseguir un beneficio (material o no), mientras que el acosado se siente indefenso y puede desarrollar una serie de trastornos psicológicos que afectan directamente a su salud o incluso, en situaciones extremas, conductas autodestructivas

En este tipo de conductas están involucrados: el agresor, el agredido, el grupo de los propios escolares, la propia institución y las familias. El bullying es un tipo de trastorno que se puede incluir en alguna de las tipologías descritas por Terr para el trastorno de estrés postraumático en la infancia, en concreto en el tipo II o crónico y en el tipo III o mixto (crónico con fases de reactivación aguda).

Causas más comunes

Las causas que originan el bullying dependen de cada caso concreto, aunque suelen tener unas características comunes: el acosador escolar no tiene empatía y, por tanto, es incapaz de ponerse en el lugar del acosado y ser sensible a su sufrimiento.

El origen de la violencia del acosador puede venir causado por problemas sociales o familiares, que pueden provocar que el niño desarrolle una actitud agresiva y que en la adolescencia sea violento. Otros factores que pueden incidir son una situación socioeconómica desfavorable en casa, poca organización en el hogar o tensiones entre los padres.

Síntomas y tipos de Bullying

Existen una serie de señales que el niño acosado puede presentar y alertar a los padres y profesores en caso de que esté sufriendo bullying escolar:

  • Problemas de memoria, dificultad en la concentración y atención y descenso del rendimiento escolar.
  • Depresiónansiedad, irritabilidad, falta de apetito, dolor de cabeza, malestar generalizado, cansancio, sensación de ahogo, etc.
  • Dificultades para dormir, pesadillas o insomnio.
  • Aislamiento social, apatía e introversión.
  • Mantenerse en estado de alerta de manera constante.
  • No querer ir al colegio, ni juntarse con otros niños.
  • Faltar al colegio de forma recurrente.
  • Ideas e intentos de suicidio.

 

Según el documento Pautas para padres y madres ante el acoso escolar, de Save the Children, las formas que utiliza el acosador para intimidar a su víctima se dividen de la siguiente manera:

  • Acoso físico: El acosador golpea, empuja o utiliza algún instrumento para hacer daño físico a su víctima. También puede esconder sus cosas.
  • Acoso verbal: Consiste en insultar, poner motes, hacer amenazas o provocar a otro niño.
  • Acoso social: Este tipo de bullying se produce cuando el acosador decide aislar a su víctima difunde rumores, convence a otros niños para que no hablen con él o lo humillan en público para que el acosado se sienta aislado.
  • Acoso por internet o cyberbullyingEs un tipo de acoso escolar que ocurre a través de móviles, tabletas, ordenadores, etc. En estos casos el acosador suele enviar mensajes de texto o correos electrónicos desagradables; difundir rumores a través del email o en las redes sociales, o imágenes y vídeos denigrantes, así como crear perfiles falsos que pueden resultar embarazosos.

 

Por eso, desde Proyecto 3 Psicólogos, queremos darte herramientas para luchar contra el bullying. Hoy te presentamos esta pequeña guía para padres y docentes con algunos consejos básicos sobre cómo actuar frente al bullying:


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La adolescencia trae consigo una serie de experiencias vitales que, para bien y para mal, afectan al modo en el que los más jóvenes interpretan el mundo, se interpretan a sí mismos y desarrollan estilos de comportamiento y de gestión de sus emociones.

La adolescencia es una de las etapas del desarrollo humano más estudiadas en el ámbito de la Psicología debido a la gran cantidad de cambios físicos, cognitivos y emocionales que se producen en ella y a la importancia que esta tiene en la fase de la adultez. Se estima que uno de cada cinco niños presentará durante su infancia o adolescencia algún trastorno conductual. La prevalencia es mayor en chicos que en chicas en edades comprendidas entre los 13 y los 16 años.

5 problemas de conducta más frecuentes en adolescentes

1. Explosiones de ira

Las conductas agresivas son habituales en muchos adolescentes, y esto facilita que se produzcan muchas peleas y discusiones frecuentes entre personas de la misma edad o incluso con mayores. Es fruto de la falta de habilidades para gestionar sus emociones y para canalizar su enojo de una manera constructiva y orientada a la búsqueda de soluciones concretas.

La agresividad puede verse facilitada por una gran variedad de factores, desde los cambios fisiológicos y hormonales propios de la edad, hasta una frustración personal por el estrés vinculado a las tareas de la escuela, la insatisfacción con el propio cuerpo (que cambia rápidamente y a veces de manera “poco ordenada”) el sentimiento de incomprensión ante personas de otras generaciones, etc.

2. Evitación de responsabilidades

Otro de los problemas de conducta más habituales asociados a la etapa adolescente es la evitación de todo tipo de responsabilidades propias de su edad, ya sea por miedo a no saber llevarlas a cabo y a fracasar, o simplemente por una falta de interés o de preocupación.

Huir de cualquier actividad que ponga a prueba su rendimiento también puede ser un signo de que el adolescente se siente desorientado en un período a caballo entre la infancia y la etapa adulta. Por ello, es importante darles apoyo para que, a partir de nuestras instrucciones y ejemplos, vayan siendo capaces de aprender nuevas tareas del hogar o incluso del cuidado de sus hermanos.

3. Conductas demasiado erráticas

La conducta errática y poco coherente es una de las características clásicas de la adolescencia, y se explica porque la persona está intentando crear su propia personalidad y al mismo tiempo lidiar con la desorientación y la falta de referentes que muchos jóvenes experimentan. Por eso, no es raro que de una semana para otra pasen a comportarse como si fuese el personaje de una obra de ficción, lo cual encorseta su libertad y desorienta a sus familias.

Estos cambios de conducta y de rumbo constante en el día a día del adolescente suelen generar confusión o malestar en sus padres y a la larga puede acabar en discusiones o conflictos habituales entre padres e hijos.

4. Desafío a las figuras de autoridad

Además de desafiar a los padres, las personas adolescentes tienen cierta tendencia a desafiar cualquier otra figura de autoridad que se interponga en su camino, ya sean profesores, otros familiares e incluso a policías.

Este fenómeno posibilita en algunos adolescentes la aparición de conductas contrarias a las normativas básicas de convivencia y civismo, de absentismo escolar e incluso de actividades delictivas.

Este es uno de los problemas más complejos de abordar, y por eso, en líneas generales, se recomienda que las familias recurran a los psicólogos expertos en terapia infanto-juvenil para evitar que estas dinámicas lastren el desarrollo de sus hijos y les lleve al fracaso escolar.

5. Aislamiento social

Durante la adolescencia es habitual que existan algunos problemas de autoestima que afecten de manera significativa al estado de ánimo de la persona. Este fenómeno, asociado al miedo al rechazo o al fracaso que sienten la mayoría de adolescentes, puede facilitar que exista una tendencia a aislarse socialmente y encerrarse en sí mismos durante un largo período de tiempo.

Ante esto, desde las familias se puede, además de recurrir al psicólogo, hacer lo posible porque el chico o chica pueda conocer a otros jóvenes de su edad con aficiones similares; no hay motivo por el que deba restringir su vida social a la escuela.

 

El estilo parental basado en la confianza favorece que los niños participen en la configuración de expectativas y el establecimiento de reglas familiares. Con este estilo de crianza de los hijos, en oposición a la crianza autoritaria (en la que los progenitores toman decisiones con el mínimo aporte de sus hijos) o la paternidad permisiva (en la que los progenitores establecen pocos límites) es más probable promover comportamientos maduros.

El consumo de sustancias o drogas es un desencadenante frecuente de los problemas de comportamiento y supone trastornos que requieren un tratamiento específico. Los problemas de comportamiento también pueden ser síntomas de trastornos de aprendizaje, depresión u otros trastornos mentales. Estos trastornos suelen requerir terapia y los adolescentes con trastornos de salud mental pueden beneficiarse del tratamiento con medicamentos.


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10 febrero, 2022 General0

Seguro que a lo largo de tu vida te has encontrado con personas que se quejaban por todo, que nunca estaban conformes y que veían solo el lado negativo de las cosas ¿cierto? Estas personas tóxicas nos pueden afectar y generar en los demás malestar, tanto emocional como físico. Por ello, es importante saber reconocerlas e intentar evitar su contacto y la relación con ellas.

¿Cómo son las personas tóxicas?

Celosos, paranoicos, infantiles, egoístas y, en definitiva, asfixiantes. Las denominadas personalidades tóxicas son muchas y variadas, pero todas coinciden en que no aportan nada positivo a una relación, ya sea sentimental, de amistad, laboral o, incluso, familiar. Más bien, destruyen cualquier intento de crear vínculos sanos y mínimamente cordiales.

¿Cómo reconocer a las personas tóxicas?

Hay algunos rasgos comunes de las personas tóxicas que nos ayudan a identificarlas:

  • Egocentrismo: hablan continuamente y en exceso de sí mismas. Todo lo suyo está por encima de lo de los demás.
  • Pesimismo: todo su discurso se articula sobre una visión pesimista y las quejas constantes.
  • Victimismo: se convierten en las víctimas de todas las situaciones y culpan a los demás de todo lo malo que les sucede.
  • Envidia y celos: desean siempre lo que consiguen los demás y nunca se alegran de los logros ajenos.
  • Falta de empatía: como son el centro de todo, carecen de la capacidad de ponerse en el lugar de los demás.
  • Infelices: en el fondo, toda su manera de comportarse no les permite vivir en paz y ser felices.

 Personas tóxicas que debemos evitar

Entre las personas tóxicas existen diversos perfiles que es aconsejable evitar si lo que uno quiere es ser feliz y disfrutar de la vida:

  • Victimista: transmite a los demás el sentimiento de culpabilidad y por tanto les responsabiliza de lo que le ocurre.
  • Antisociales: son personas que no desean ponerse en el lugar del otro, solo los utiliza para lograr sus propios intereses, sin tener ningún tipo de empatía hacia los demás. Esta personalidad dentro del cuadro de personas tóxicas suele ser la menos frecuente pero la más dañina.
  • Agresivos: personas que intentan humillar a sus víctimas y las hace sentirse débiles a través del lenguaje verbal.
  • Manipuladores: utilizan la mentira como arma para beneficiarse. Suelen pasar desapercibidos en un primer momento.
  • Envidioso: desean todo lo que los demás poseen y siempre intentarán sabotearlo.
  • Narcisista: con aires de superioridad, se creen perfectas y no toleran que se les lleve la contraria.
  • Pesimista: únicamente piensan de manera negativa y todo les afecta. Son más conocidos como vampiros energéticos.

Tener en tu vida personas tóxicas puede perjudicarte en múltiples ámbitos de tu vida. Por ello, es fundamental cortar de raíz estas relaciones antes de que la situación vaya a más. Lo ideal en estos casos es alejarse de este tipo de personas y centrarse en lo positivo que uno tiene en su vida y tomar la situación como un aprendizaje.

Si crees que estás en una situación de este estilo y no sabes cómo salir o te has visto afectado, puedes pedir ayuda. En Proyecto3 Psicólogos contamos con un gran equipo de profesionales que te ayudarán ante esta complicada situación.


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18 enero, 2022 General0

¿Cuántas horas te pasas pegado al móvil? ¿Tus hijos no se desconectan de Instagram o TikTok? Las redes sociales se han instaurado en nuestras vidas para quedarse. Cada vez son más las personas que utilizan estas aplicaciones, ya sea Facebook, WhatsApp u otras. Sin embargo, aunque pueden ser un buen recurso para pasar el tiempo, si se utilizan en exceso o se hace un mal uso de ellas, pueden tener graves consecuencias para la salud mental de estas personas.

Efectos negativos de las RRSS en la salud mental

Las redes sociales tienen muchos beneficios para las personas, pero también pueden suponer un riesgo si no se utilizan de forma controlada.  Si las redes se utilizan de una manera excesiva pueden aparecer diversos problemas.

Es más, muchas investigaciones realizadas al respecto como, por ejemplo, la de Jiménez y Pantoja (2007) puso de manifiesto que el empleo excesivo de las RRSS puede provocar dependencia psicológica.

A continuación, os indicamos algunas de las consecuencias o efectos negativos de un uso abusivo de las redes sociales:

  • Las personas que efectúan un uso excesivo pueden presentar sintomatología ansiosa. Esto ocurre, por ejemplo, cuando tienen deseo de conectarse y no pueden.
  • Depresión. Como otras adicciones, el empleo excesivo pude provocar sentimientos de tristeza o depresión.
  • Trastornos del sueño. Entre otros motivos, el utilizar dispositivos electrónicos justo antes de irse a dormir puede provocar problemas de sueño. Además, muchas personas utilizan la noche para poder conectarse.
  • Como hemos comentado más arriba el uso excesivo puede generar dependencia. Cuando esto ocurre podríamos estar hablando de que se produce una adicción conductual.
  • El acoso está tomando nuevas formas y una de ellas es realizar a través de redes sociales.
  • Imagen corporal. Hay investigaciones que concluyen que a mayor uso de las redes sociales mayor es también la insatisfacción con el propio cuerpo.
  • FOMO significa ansiedad por estar desconectado. Estas personas, cuando no están conectadas, sienten ansiedad porque piensan que se están perdiendo cosas que están ocurriendo en redes.
  • El potenciar el empleo de las redes puede hacer que descuidemos otras áreas sociales y que dejemos de lado las relaciones “presenciales”.
  • Baja autoestima. Como en el caso de la insatisfacción con la imagen corporal, también hay estudios que concluyen que, a mayor uso de redes, menor autoestima.

Si analizamos el Estudio de Redes Sociales 2021 elaborado por ELOGIA podemos extraer las siguientes conclusiones:

  • El 80% de las personas de entre 16 y 70 años usa las RRSS
  • Del total de usuarios de redes sociales:
    • El 17% tienen una edad de entre 16 y 24 años
    • El 35% tienen una edad de entre 25 y 40 años
    • El 33% tienen una edad de entre 41 y 54 años
    • El 16% tienen una edad de entre 55 y 70 años
  • Las personas de menos de 40 años son las que más tiempo pasan conectadas a las RRSS
  • El objetivo del uso de las redes es entretenerse (81%), interactuar con otras personas (72%) e informarse (66%)
  • El teléfono móvil es el dispositivo que el 97% de las personas usan para conectarse a las RRSS
  • De media cada usuario pasa 1 hora y 21 minutos al día en las redes

El uso de redes sociales está relacionado con un aumento en las tasas de ansiedad, depresión y problemas del sueño entre los jóvenes.

Así lo afirma el informe titulado Status Of Mind, examining the positive and negative effects of social media on young people’s health publicado por la RSPH (Royal Society for Public Health) y el Movimiento por la salud de los jóvenes (Young Health Movement).

El informe pone de relieve las potenciales consecuencias que puede tener el uso de los medios sociales para la salud mental de los jóvenes. A continuación, recopilamos las conclusiones más destacadas del informe:

  • Potenciales efectos adversos de los medios sociales

– El 91% de los jóvenes de 16 a 24 años usan Internet para acceder a las redes sociales.

– Se estima que la adicción a las redes sociales afecta a un 5% de los jóvenes, considerándose estos medios más adictivos que los cigarrillos y el alcohol.

– Las tasas de ansiedad y depresión en los jóvenes han aumentado un 70% en los últimos 25 años.

– El uso de redes sociales está relacionado con un incremento en las tasas de ansiedad y depresión, con dificultades del sueño, y con problemas de autoimagen.

– El ciberbullying o acoso cibernético es un problema creciente: 7 de cada 10 jóvenes afirman haberlo experimentado.

– Miedo a ser ignorado (missing out), caracterizado por la necesidad de estar constantemente conectado con las actividades de otras personas, para no “perdérselas”.

Además de las consecuencias negativas comentadas anteriormente, para los jóvenes el uso de las redes sociales puede tener otros riesgos como a: ciberbullying, contacto con personas no conocidas, grooming, sexting, extorsión, retos virales peligrosos, contenido inapropiado para su edad, pérdida de tiempo dedicado al estudio, etc.

Hoy en día existen diversas aplicaciones de control parental que pueden ayudaros a observar y controlar el contenido que consumen los más pequeños. Además, también es importante realizar una correcta educación sobre qué son las redes sociales y cuáles son sus peligros, establecer un horario de conexión, compartir tiempo con ellos cuando están en redes, asegurarse de que no comparten información o fotos comprometidas, etc.

Proyecto3 Psicólogos nace de la experiencia profesional en clínicas interdisciplinares del sector psicológico, pedagógico y de la salud, para obtener una evaluación completa y pormenorizada de nuestros pacientes, siendo nuestra prioridad mejorar tu bienestar en el menor tiempo posible.

Nos distingue un enfoque interdisciplinar desde el que atendemos todas las necesidades educativas, psicológicas y funcionales del desarrollo infanto juvenil o adulto.


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15 julio, 2021 Patologías0

Uno de los problemas más frecuentes en consulta es la baja autoestima. La baja autoestima conlleva una percepción negativa sobre uno mismo, y es un factor que nos puede limitar mucho en nuestra vida diaria.

La baja autoestima está detrás de la mayoría de los problemas psicológicos y emocionales, y es un obstáculo para la felicidad. Las características principales de la autoestima es que NO es innata, esto es, se va formando, desarrollando y modificando con la experiencia y a lo largo de nuestra vida. Por tanto, está muy influenciada con nuestro contexto.

De esta forma la persona terminará desarrollando una autoestima alta y sana o por el contrario una autoestima baja.

¿Qué es la Autoestima?

La autoestima son los sentimientos que nos profesamos, es el cómo nos sentimos con nuestros comportamientos, actitudes, habilidades, logros y fracasos. Es el sentido de nuestra valía y el aprecio que nos tenemos. Se trata de una relación que vamos construyendo con nuestro “yo” a lo largo de los años y que está determinada por la manera en que hemos ido reaccionando ante las situaciones que se nos han presentado en la vida.

Componentes de la autoestima

  • Componente Cognitivo: Lo que pensamos acerca de nosotros mismos. Incluye la opinión, ideas y creencias que se tiene de la propia personalidad de la conducta y de uno mismo.
  • Componente Afectivo: Juicio elaborado sobre lo que sentimos, cualidades personales, la respuesta afectiva ante la percepción de uno mismo.
  • Componente Conductual: Lo que hacemos, nuestra decisión e intención de actuar.

Tienes falta de autoestima si …

  • No te aceptas tal como eres.
  • Siempre te exiges más y más. Eres demasiado perfeccionista. Minimizas tus logros y nunca es suficiente.
  • Das una importancia exagerada a tus defectos.
  • No confías en tus capacidades.
  • Tienes miedo al fracaso y a los cambios.
  • Tienes muy en cuenta la opinión de los demás y requieres de su aprobación para sentirte bien.
  • No aceptas bien las críticas.
  • Tienes dificultades para expresar tus sentimientos por miedo al rechazo de los demás.
  • Te comparas con otros o tienes sentimientos de inferioridad.
  • Te cuesta mucho decir NO.
  • Tienes hábitos de vida poco saludables.

 

Falta de Autoestima: tips para mejorarla

1. Cambiar las palabras

Se trata de pensar más en positivo identificando los pensamientos del tipo: “no puedo, “es muy difícil”, “seguro que a mí no me sale” por un “lo voy a intentar”, “seguro que no es tan difícil”, “voy a hacer lo que pueda”. A simple vista parece un ejercicio sin importancia, pero tu cerebro lo va a interpretar de forma distinta y con más positividad.

2. Evita compararte con los demás

Comparar tu vida con la de los demás es lo peor que puedes hacer, porque cada persona tiene su vida y unas condiciones que le han llevado a estar en el punto actual. Nadie nace con las mismas capacidades ni tiene las mismas experiencias en la vida.

3. Acéptate tal y como eres

Puedes enfocarte en tus puntos positivos e intentar mejorar los negativos o aquellos que crees que deben cambiar. De esta forma, plantéate metas realistas que sean fáciles de conseguir, ya verás como poco a poco vas aprendiendo todo lo bueno que tienes y lo mucho que puedes hacer por mejorar.

4. Regala(te) tiempo

Dedica un ratito de cada uno de tus días para hacer una actividad que te guste, como puede ser dar un paseo, leer, escribir, salir a dar una vuelta con tus amigos…

5. Y, por último, si tienes problemas de ansiedad, estrés que te impiden vivir una vida en serenidad, busca ayuda psicológica siempre que lo necesites.

 

Si sientes que tienes tu autoestima baja y que puede tener su origen en otras patologías y trastornos, pídenos una cita y valoraremos tu caso. En Proyecto 3 Psicólogos somos un equipo interdisciplinar que atiende todas las necesidades educativas, psicológicas y funcionales del desarrollo infantil, juvenil o adulto.

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interior izq. 28010 Madrid

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Si la psicología se centra en el estudio del comportamiento, la psicología infantil se encarga de estudiar el comportamiento del niño, desde su nacimiento hasta su adolescencia. De esta forma, esta rama de la psicología se centra en el desarrollo físico, motor, cognitivo, perceptivo, afectivo y social.

La psicología infantil tiene como objetivo resolver los problemas que puede tener el pequeño, así como lograr establecer en él una autoestima sana, estimular su desarrollo, y dotarle de herramientas eficaces para convertirse en su mejor versión de adultos.

Además, no sólo se trabaja a nivel individual con el niño. Los padres son un elemento crucial para el abordaje de la terapia. También se forma y aconseja a los padres para que sepan comprender y lidiar con las dificultades que presenta el pequeño.

Por otro lado, la psicología infantil también ayuda a identificar aptitudes. De tal, la terapia puede efectuarse en su totalidad; por un lado, trabajar el déficit o problema que padece el niño, y por otro lado estimular y fomentar talentos innatos para conseguir su máximo desarrollo

 

¿Cuáles son las funciones del psicólogo infantil?

La intervención psicológica a los más pequeños exige técnicas, tanto de evaluación como de intervención, muy diferentes a las utilizadas con adultos. El psicólogo infantil debe contar con un conocimiento profundo en diversas áreas, además de en Psicopatología Infantil, como es la Psicología Evolutiva, la Psicología de la Educación o la Neurología. En Proyecto3 Psicólogos tenemos expertos en todas estas áreas para brindar a nuestros pacientes el mejor tratamiento posible.

 

Los 5 problemas más frecuentes en la infancia

  • Bullying

Solo en España cerca del 30% de los niños y adolescentes de entre 6 y 17 años han estado involucrados en un episodio de este tipo, ya sea como víctima o como agresor. Se define la conducta bullying como la violencia mantenida, física o mental, guiada por un individuo en edad escolar o por un grupo y dirigida contra otro individuo también en edad escolar que no es capaz de defenderse a sí mismo en esta situación, y que se desarrolla en el ámbito escolar.

  • Depresión infantil

Este trastorno se caracteriza por una alteración en el estado de ánimo del menor. Esto puede asumirlo en un profundo estado de tristeza o padecer cambios bruscos de humor.

  • Amigos imaginarios

Pese a que este fenómeno enriquece la imaginación y la interacción social, es importante observar cómo evoluciona el problema. Los «amigos imaginarios» suelen ser casos idealizados como duendes, hadas o superhéroes, o amistades invisibles con las que jugar.

  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad infantil (TDAH)

Este trastorno del comportamiento está caracterizado por la distracción, periodos de atención transitoria, inquietud e inestabilidad emocional, hiperactividad y conductas impulsivas.

  • Divorcio de los padres

El divorcio de los padres puede provocar en el niño un importante impacto emocional. La separación puede provocar diferentes actitudes que afectan a los distintos ámbitos de su alrededor: sociabilidad, autoestima, estudio, comportamiento, etc.

 

¿Cómo saber si tu hijo necesita ir al psicólogo?

Es normal y algo común dudar sobre el criterio a seguir para saber si nuestro hijo necesita ayuda psicológica. Normalmente, son los propios padres quienes detectan un comportamiento anómalo en el menor. Mientras que, otras veces, son los profesores del colegio del niño quienes perciben el problema e informan a la familia.

Algunas de las señales que debemos observar en nuestros hijos son:

  • Cambio repentino de la conducta
  • Empeoramiento significativo en el rendimiento escolar
  • Dificultades en la lectura y en la escritura
  • Empeoramiento repentino del rendimiento escolar
  • Aislamiento de sus compañeros de clase, familiares o amigos
  • Hiperactividad
  • Impulsividad excesiva
  • Problemas de aprendizaje o de atención
  • Llamadas de atención de los tutores del colegio
  • Falta de atención
  • Ansiedad ante la separación con los padres

 


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Los niños con discalculia tienen dificultades para dominar el sentido numérico y el cálculo, por lo que comprenden mal los números, magnitudes y sus relaciones.

El manejo numérico supone en muchas ocasiones un problema para los niños, los padres y los docentes, por ello es esencial evaluar la dificultad presente y diseñar buenos programas de intervención específicas individuales.

¿Qué es la discalculia?

La discalculia es un trastorno específico del desarrollo de base biológica que afecta a los aprendizajes relacionados con la información numérica: el procesamiento numérico y el cálculo, provocando un bajo rendimiento en materias matemáticas mientras que en el resto se obtienen resultados dentro de la normalidad, es la llamada “dislexia de los números”.

La prevalencia de la discalculia entre la población escolar oscila entre 5-7% (cerca de 3 millones de personas en España), lo que significa que en una clase de 25 alumnos al menos un niño tendrá discalculia, una frecuencia similar a la de la dislexia y el TDAH.

Los niños con discalculia tienen dificultades para dominar el sentido numérico, los datos numéricos y el cálculo por lo que comprenden mal los números, magnitudes y sus relaciones, cuentan con los dedos para sumar en lugar de recordar la operación matemática como hacen sus iguales, confunde signos y números que son de grafía similar, y no consigue trabajar con abstracciones para el cálculo mental. Además, presentan dificultades en el razonamiento numérico, para aplicar conceptos, hechos u operaciones matemáticas.

Como en el caso de la dislexia uno de los pasos más importante es la detección precoz, puede ser detectable en la etapa preescolar, pero sobre todo será visible en la Educación Primaria. Debemos detectar si presenta dificultades a la hora de aprender a contar, clasificar, errores de escritura, problemas para seguir secuencias numéricas, omisiones de números al contar, problemas para ordenar o secuenciar números, etc. y si estos persisten en el tiempo es necesario realizar una evaluación para encontrar el origen de esa dificultad. Una vez detectada y evaluada podremos llevar a cabo una reeducación de esas áreas para mejorar el rendimiento matemático del alumno.

 

Cómo mejorar y tratar la discalculia

Para comenzar a reeducar la discalculia sería bueno comenzar por la estimulación de las dimensiones numéricas. Realizaremos tareas de identificación con representaciones manipulativas, actividades para nombrar, reconocer y representar números, trabajar la linealidad (regresiva y progresiva) y una vez aseguremos que estas dimensiones se han trabajado, comprendido y asimilado pasaremos a actividades de cálculo. Por último, trabajaremos tareas relacionadas con resolución de operaciones con enunciados verbales y tareas lógicas.

Además del trabajo de reeducación podemos realizar diferentes adaptaciones como son revisar los aprendizajes previos del niño antes de enseñarle nuevas habilidades, permitir al alumno dibujar o representar los datos al resolver problemas, entregar al alumno las fórmulas matemáticas enseñadas en clase, usar recursos manipulativos como monedas, bloques o rompecabezas para enseñarle conceptos matemáticos, usar apoyos visuales, etc.

Debemos tener en cuenta que este trastorno afecta a diferentes dimensiones como son la verbal, en la que activan zonas cerebrales propiamente verbales; la dimensión visual haciendo referencia al reconocimiento de la cifra en áreas posteriores del cerebro; la dimensión no verbal refiriéndose a la asignación de un valor a la cifra y la dimensión frontal necesaria para la resolución de operaciones de forma directa.

Muchos autores señalan la existencia de seis tipos de discalculia:

  • Discalculia verbal. Es la dificultad en nombrar cantidades matemáticas, números, términos, símbolos y relaciones.
  • Discalculia practognóstica. Problemas para enumerar, comparar y manipular objetos matemáticamente.
  • Discalculia léxica. Dificultad en la lectura de los símbolos matemáticos.
  • Discalculia gráfica. Dificultad para escribir cifras y signos matemáticos.
  • Discalculia ideo-diagnóstica. Dificultad para comprender conceptos y relaciones matemáticas.
  • Discalculia operacional. Dificultad en la realización de operaciones matemáticas.

 

Al intervenir diferentes áreas del cerebro es normal que los niños con discalculia presenten otros errores relacionados, como pueden ser la inhibición a nivel cognitivo, dificultades de concentración y atención en actividades numéricas, y problemas de memoria de trabajo y memoria a corto plazo, como otras dificultades como la dislexia.

Esto en muchas ocasiones dificulta el diagnóstico y la intervención, por ello debemos asegurarnos de detectar qué área o áreas no funcionan correctamente y centrar la intervención de forma individual. La discalculia presenta muchas dificultades en la etapa educativa de los niños, pero con una evaluación precoz y un trabajo individualizado de un profesional podemos solventar estos problemas y dar las herramientas necesarias para obtener buenos resultados académicos.

 

ELVIRA ROBLES ARENILLAS
Psicopedagoga en Proyecto 3 Psicólogos

Leer en Revista Magisterio nº 12280


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Seguro que has oído hablar de la Logopedia o conoces a alguien ha acudido al Logopeda, pero ¿Sabes a qué se dedica la Logopedia y cómo ayuda a las personas? La logopedia es una especialidad que se dedica al diagnóstico, prevención y tratamiento de alteraciones del habla y del lenguaje. El término logopedia proviene del griego y está compuesto por dos palabras: logos, palabra, y paideia, educación. Por tanto, se puede decir que la logopedia consiste en la educación de la palabra.

 

¿Qué es la Logopedia? Funciones y ámbitos de trabajo

La logopedia es la ciencia que estudia los trastornos de lenguaje y audición en niños y adultos. En los más pequeños es una gran ayuda para que mejoren su comunicación. Es una disciplina dinámica y en continuo desarrollo. El logopeda no solo puede tratar algunos trastornos del habla, como la disfemia, sino que también puede mejorar las dificultades comunicativas, ya sean derivadas de problemas de la voz, el habla, el lenguaje o la audición.

Las metas de un logopeda son muy distintas en función de las dificultades del paciente: desde enseñar a un profesor a respirar y hablar correctamente para prevenir daños en sus cuerdas vocales, pasando por ayudar a un niño a pronunciar el fonema /r/; o ayudar a afrontar los problemas de comunicación de una persona con afasia, etc.

 

Trastornos del lenguaje y de la lecto-escritura:

  • Afasia: Es un trastorno del lenguaje adquirido, tanto en su vertiente expresiva como en la comprensiva, que aparece como consecuencia de una lesión cerebral en una persona que ya había desarrollado la función lingüística.
  • Anomia: Trastorno del lenguaje que reduce la expresión oral. Dificultad de acceder al léxico, o nombrar las cosas por su nombre, similar a la sensación de “tener constantemente la palabra en la punta de la lengua”.
  • Alexia: Pérdida parcial o total de la capacidad lectora previamente adquirida resultante de una lesión cerebral.
  • Agrafia: Pérdida o alteración de la capacidad para producir lenguaje escrito, debido a una lesión cerebral adquirida.
  • Acalculia: Incapacidad para utilizar cifras y números así como para efectuar operaciones aritméticas.

 

Trastornos del habla: 

  • Apraxia del habla: trastorno de la ejecución de los movimientos para el habla aprendidos y que no puede explicarse por debilidad, incoordinación o pérdida sensorial o por incomprensión o desatención de la orden.
  • Apraxia orofacial: Dificultad en controlar los órganos relacionados con la articulación (lengua, labios, mandíbula.. etc.) o de emitir sonidos simbólicos. Asociada a la afasia de Broca o Global.
  • Anartria: Trastorno motor del lenguaje, caracterizado por una pérdida de la capacidad de articulación del lenguaje consecuente a una lesión cerebral. Se pierde la capacidad de poder movilizar voluntariamente los órganos fonadores: maxilares, labios, lengua, diafragma, músculos intercostales, laringe.
  • Disartria: Conjunto de trastornos motores del habla caracterizados por: debilidad muscular, incoordinación, lentitud o exceso de velocidad / tono en el movimiento de la musculatura implicada en la respiración, la fonación, la resonancia y la articulación, de origen neurológico.

 

Trastornos de la voz: 

  • Disfonía: Es la alteración de la voz en cualquiera de sus cualidades, intensidad, tono y timbre.
  • Hipofonía: Disminución en la intensidad de la voz de origen neurógeno.
  • Parálisis unilateral de cuerda vocal en abducción.

 

Trastornos de la deglución: 

  • Disfagia: Trastorno de la deglución caracterizado por una dificultad en la preparación del bolo alimenticio y/o en el desplazamiento de éste desde la cavidad oral hasta el estómago, con riesgos de atragantamiento y malnutrición, adquirido por trastorno neurológico (por traumatismo, ictus) o por avanzada edad (presbifagia).

 

Expertos en logopedia

En Proyecto 3 Psicólogos contamos con una amplia experiencia en este campo y una metodología de trabajo eficaz y adaptada siempre a las necesidades específicas de cada paciente.

  1. Contamos con pruebas estándar y baremadas para detectar la presencia de una patología concreta dentro del amplio rango de trastornos del habla, la voz, el lenguaje, etc.
  2. Completamos esta información con una entrevista personal que nos ayuda a terminar de definir el problema específico.
  3. Finalmente aplicamos el tratamiento logopédico más conveniente a cada paciente según los objetivos que queramos alcanzar.
  4. A lo largo de todo el proceso, nuestros expertos en logopedia realizan entrevistas con el paciente (y con la familia, en el caso de ser un niño) para hacer seguimiento del progreso y éxitos alcanzados.

 

Nuestros Logopedas

  • Susana Pellico del Castillo

Logopeda por la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en evaluación y trastornos relacionados con el lenguaje, habla y lectoescritura. Diplomada en Magisterio Educación Infantil. Experta en Lengua de señas española  por el CSIM (Curso Superior  de Idiomas Modernos). Máster Postgrado de “Tratamiento educativo a la Diversidad”

  • Nélida Nevado Fernandez

Grado en Logopedia por la Universidad Complutense de Madrid con el itinerario trastornos de origen neurológico. Certificado de profesionalidad en promoción e intervención socioeducativa con personas con discapacidad


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21 abril, 2020 ActividadesGeneral0

Educar a nuestros hijos/as siempre es una tarea compleja que requiere conocimiento, entrenamiento y tolerancia a los errores que podamos cometer como padres. En esta situación de confinamiento, la tarea se complica aún más por la responsabilidad de ser las únicas personas con las que ellos tienen contacto estos días.

Aunque los niños no son población de riesgo específica de esta pandemia, son un grupo de edad especialmente perjudicado por su vulnerabilidad. Los espacios cerrados, el sedentarismo, el exceso de uso de nuevas tecnologías y la percepción de un entorno angustiado y estresado pueden producir una situación de tensión, inquietud, descontrol conductual y agravamiento de posibles alteraciones previas.

Para prevenir y reducir al máximo estas consecuencias, Proyecto3 Psicólogos pone en marcha un taller de intervención en grupo a través de videollamada, para aquellos padres que necesiten ayuda.

¿CÓMO LO HACEMOS?

Ofrecemos una primera sesión de formación/intervención donde, además de aprender, nuestra psicóloga otorga algunas herramientas para empezar a recoger datos de cada situación personal que ayuden a diseñar estrategias útiles en cada familia. El programa completo se realiza en 4 sesiones, pero ofrecemos la posibilidad de asistir de forma independiente a la primera, con el objetivo de poder conocer de cerca el trabajo y los objetivos de dicho taller y así valorar la continuidad.

Todas las sesiones se realizan por videollamada y se hacen para un grupo de familias que se encuentren en situaciones similares (máximo 8 personas en cada grupo).

  • Sesión 1: El comportamiento y sus consecuencias. Supervisar y elogiar para mejorar la relación familiar.
  • Sesión 2: Introducir el refuerzo académico en el hogar. Mejorar la comunicación familiar: dificultades para llegar a acuerdos.
  • Sesión3: Ignorar las conductas perturbadoras poco importantes. Manejar el estrés personal y entrenar el autocontrol.
  • Sesión4: Establecer límites a la conducta. Órdenes eficaces y reglas familiares. Establecer metas de buena conducta. Los refuerzos tangibles. Resolución de problemas.

 

Si quieres más información, contacta con nosotros en el +34 655 80 67 61 o a través de secretaria@proyecto3psicologos.com


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