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“No puedo más”, “No tengo paciencia”, “No les aguanto”, “Por qué se portan tan mal”… Estas son frases que podemos oír comúnmente entre padres. La paternidad puede ser una de las épocas más bonitas y felices dentro de la vida de las personas, pero como todo, tiene sus luces y sus sombras. La falta de paciencia pude provocar situaciones verdaderamente tensas. Por ello, desde Proyecto 3 os vamos a brindar una serie de consejos para sobrellevar momentos de crisis. 

Aproximadamente el 60% de los padres reconocen que su principal problema en la crianza de sus hijos es la paciencia. Perder los nervios con los hijos es una situación relativamente común. Y no es para menos. Los niños no vienen con un manual de instrucciones bajo el brazo y los padres a menudo descubren in situ que criar a un hijo es mucho más difícil de lo que creían.

Consejos para mantener el control y la falta de paciencia

La paciencia es un rasgo de la personalidad. Muchos padres dirán que ellos no han nacido con esa virtud, pero cuando se trata de la educación de los hijos conviene cultivarla, con buenas dosis de autocontrol personal y mucho cariño. Estos consejos te ayudarán a gestionar mejor tu falta de paciencia: 

1. Reconocer los errores: primero hemos de aceptar que en ocasiones nos equivocamos con la educación de los niños. Analizar qué hicimos mal es el primer paso para no volver a cometer errores de ese tipo.

2. Aprender a relajarse: en ocasiones nuestros hijos pagan las consecuencias del estrés que acumulamos. Por ello, es importante bajar ese nivel de ansiedad, basta con hacer respiraciones profundas, pasear cinco minutos por la calle, cerrar los ojos y pensar en un lugar bonito y tranquilo o escuchar música relajante. También ayuda hacer ejercicio y, por supuesto, descansar bien.

3. Trabajar la empatía: no hay que olvidar que una vez fuimos niños, y recordar que también se nos caía el vaso de agua, nos daba pereza recoger los juguetes o nos hacíamos los sordos cuando nuestra madre nos llamaba a cenar. Los niños tienen ciertas conductas con las que hemos de lidiar mientras van aprendiendo.

4. Establecer reglas y rutinas: para evitar que la casa sea un caos y los niños tomen el control, es fundamental imponer reglas y límites en su educación, así como rutinas para que aprendan cuáles son sus obligaciones en casa. No siempre seguirán las reglas y no siempre realizarán sus tareas, pero si cada uno tiene una responsabilidad ayudará a descargar tensión diaria y, evitaremos muchos momentos que provocan que perdamos la paciencia.

5. Predicar con el ejemplo: si somos amables con los niños, no les gritamos y les tratamos con respeto, ellos nos devolverán eso mismo por lo que su comportamiento será mucho mejor que si estamos constantemente regañándoles o desaprobando su conducta.

 

Esperamos que estos conejos os ayuden a controlar vuestros impulsos y tener más paciencia. Todos hemos sido niños y hemos pasado por las distintas etapas de la infancia y los posibles problemas que pueden surgir. Con cariño, comprensión y empatía, podrás comprender mejor a tus hijos y educarles de la mejor forma posible. 

 

Proyecto 3 Psicólogos

Proyecto3 Psicólogos nace de la experiencia profesional en clínicas que integran especialistas del sector psicológico, educativo, y de la salud, trabajando para mejorar el bienestar de cada persona en el menor tiempo posible.

Somos un equipo interdisciplinar que atiende todas las necesidades educativas, psicológicas y funcionales del desarrollo infantil, juvenil o adulto.


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Si la psicología se centra en el estudio del comportamiento, la psicología infantil se encarga de estudiar el comportamiento del niño, desde su nacimiento hasta su adolescencia. De esta forma, esta rama de la psicología se centra en el desarrollo físico, motor, cognitivo, perceptivo, afectivo y social.

La psicología infantil tiene como objetivo resolver los problemas que puede tener el pequeño, así como lograr establecer en él una autoestima sana, estimular su desarrollo, y dotarle de herramientas eficaces para convertirse en su mejor versión de adultos.

Además, no sólo se trabaja a nivel individual con el niño. Los padres son un elemento crucial para el abordaje de la terapia. También se forma y aconseja a los padres para que sepan comprender y lidiar con las dificultades que presenta el pequeño.

Por otro lado, la psicología infantil también ayuda a identificar aptitudes. De tal, la terapia puede efectuarse en su totalidad; por un lado, trabajar el déficit o problema que padece el niño, y por otro lado estimular y fomentar talentos innatos para conseguir su máximo desarrollo

 

¿Cuáles son las funciones del psicólogo infantil?

La intervención psicológica a los más pequeños exige técnicas, tanto de evaluación como de intervención, muy diferentes a las utilizadas con adultos. El psicólogo infantil debe contar con un conocimiento profundo en diversas áreas, además de en Psicopatología Infantil, como es la Psicología Evolutiva, la Psicología de la Educación o la Neurología. En Proyecto3 Psicólogos tenemos expertos en todas estas áreas para brindar a nuestros pacientes el mejor tratamiento posible.

 

Los 5 problemas más frecuentes en la infancia

  • Bullying

Solo en España cerca del 30% de los niños y adolescentes de entre 6 y 17 años han estado involucrados en un episodio de este tipo, ya sea como víctima o como agresor. Se define la conducta bullying como la violencia mantenida, física o mental, guiada por un individuo en edad escolar o por un grupo y dirigida contra otro individuo también en edad escolar que no es capaz de defenderse a sí mismo en esta situación, y que se desarrolla en el ámbito escolar.

  • Depresión infantil

Este trastorno se caracteriza por una alteración en el estado de ánimo del menor. Esto puede asumirlo en un profundo estado de tristeza o padecer cambios bruscos de humor.

  • Amigos imaginarios

Pese a que este fenómeno enriquece la imaginación y la interacción social, es importante observar cómo evoluciona el problema. Los «amigos imaginarios» suelen ser casos idealizados como duendes, hadas o superhéroes, o amistades invisibles con las que jugar.

  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad infantil (TDAH)

Este trastorno del comportamiento está caracterizado por la distracción, periodos de atención transitoria, inquietud e inestabilidad emocional, hiperactividad y conductas impulsivas.

  • Divorcio de los padres

El divorcio de los padres puede provocar en el niño un importante impacto emocional. La separación puede provocar diferentes actitudes que afectan a los distintos ámbitos de su alrededor: sociabilidad, autoestima, estudio, comportamiento, etc.

 

¿Cómo saber si tu hijo necesita ir al psicólogo?

Es normal y algo común dudar sobre el criterio a seguir para saber si nuestro hijo necesita ayuda psicológica. Normalmente, son los propios padres quienes detectan un comportamiento anómalo en el menor. Mientras que, otras veces, son los profesores del colegio del niño quienes perciben el problema e informan a la familia.

Algunas de las señales que debemos observar en nuestros hijos son:

  • Cambio repentino de la conducta
  • Empeoramiento significativo en el rendimiento escolar
  • Dificultades en la lectura y en la escritura
  • Empeoramiento repentino del rendimiento escolar
  • Aislamiento de sus compañeros de clase, familiares o amigos
  • Hiperactividad
  • Impulsividad excesiva
  • Problemas de aprendizaje o de atención
  • Llamadas de atención de los tutores del colegio
  • Falta de atención
  • Ansiedad ante la separación con los padres

 


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Los niños con discalculia tienen dificultades para dominar el sentido numérico y el cálculo, por lo que comprenden mal los números, magnitudes y sus relaciones.

El manejo numérico supone en muchas ocasiones un problema para los niños, los padres y los docentes, por ello es esencial evaluar la dificultad presente y diseñar buenos programas de intervención específicas individuales.

¿Qué es la discalculia?

La discalculia es un trastorno específico del desarrollo de base biológica que afecta a los aprendizajes relacionados con la información numérica: el procesamiento numérico y el cálculo, provocando un bajo rendimiento en materias matemáticas mientras que en el resto se obtienen resultados dentro de la normalidad, es la llamada “dislexia de los números”.

La prevalencia de la discalculia entre la población escolar oscila entre 5-7% (cerca de 3 millones de personas en España), lo que significa que en una clase de 25 alumnos al menos un niño tendrá discalculia, una frecuencia similar a la de la dislexia y el TDAH.

Los niños con discalculia tienen dificultades para dominar el sentido numérico, los datos numéricos y el cálculo por lo que comprenden mal los números, magnitudes y sus relaciones, cuentan con los dedos para sumar en lugar de recordar la operación matemática como hacen sus iguales, confunde signos y números que son de grafía similar, y no consigue trabajar con abstracciones para el cálculo mental. Además, presentan dificultades en el razonamiento numérico, para aplicar conceptos, hechos u operaciones matemáticas.

Como en el caso de la dislexia uno de los pasos más importante es la detección precoz, puede ser detectable en la etapa preescolar, pero sobre todo será visible en la Educación Primaria. Debemos detectar si presenta dificultades a la hora de aprender a contar, clasificar, errores de escritura, problemas para seguir secuencias numéricas, omisiones de números al contar, problemas para ordenar o secuenciar números, etc. y si estos persisten en el tiempo es necesario realizar una evaluación para encontrar el origen de esa dificultad. Una vez detectada y evaluada podremos llevar a cabo una reeducación de esas áreas para mejorar el rendimiento matemático del alumno.

 

Cómo mejorar y tratar la discalculia

Para comenzar a reeducar la discalculia sería bueno comenzar por la estimulación de las dimensiones numéricas. Realizaremos tareas de identificación con representaciones manipulativas, actividades para nombrar, reconocer y representar números, trabajar la linealidad (regresiva y progresiva) y una vez aseguremos que estas dimensiones se han trabajado, comprendido y asimilado pasaremos a actividades de cálculo. Por último, trabajaremos tareas relacionadas con resolución de operaciones con enunciados verbales y tareas lógicas.

Además del trabajo de reeducación podemos realizar diferentes adaptaciones como son revisar los aprendizajes previos del niño antes de enseñarle nuevas habilidades, permitir al alumno dibujar o representar los datos al resolver problemas, entregar al alumno las fórmulas matemáticas enseñadas en clase, usar recursos manipulativos como monedas, bloques o rompecabezas para enseñarle conceptos matemáticos, usar apoyos visuales, etc.

Debemos tener en cuenta que este trastorno afecta a diferentes dimensiones como son la verbal, en la que activan zonas cerebrales propiamente verbales; la dimensión visual haciendo referencia al reconocimiento de la cifra en áreas posteriores del cerebro; la dimensión no verbal refiriéndose a la asignación de un valor a la cifra y la dimensión frontal necesaria para la resolución de operaciones de forma directa.

Muchos autores señalan la existencia de seis tipos de discalculia:

  • Discalculia verbal. Es la dificultad en nombrar cantidades matemáticas, números, términos, símbolos y relaciones.
  • Discalculia practognóstica. Problemas para enumerar, comparar y manipular objetos matemáticamente.
  • Discalculia léxica. Dificultad en la lectura de los símbolos matemáticos.
  • Discalculia gráfica. Dificultad para escribir cifras y signos matemáticos.
  • Discalculia ideo-diagnóstica. Dificultad para comprender conceptos y relaciones matemáticas.
  • Discalculia operacional. Dificultad en la realización de operaciones matemáticas.

 

Al intervenir diferentes áreas del cerebro es normal que los niños con discalculia presenten otros errores relacionados, como pueden ser la inhibición a nivel cognitivo, dificultades de concentración y atención en actividades numéricas, y problemas de memoria de trabajo y memoria a corto plazo, como otras dificultades como la dislexia.

Esto en muchas ocasiones dificulta el diagnóstico y la intervención, por ello debemos asegurarnos de detectar qué área o áreas no funcionan correctamente y centrar la intervención de forma individual. La discalculia presenta muchas dificultades en la etapa educativa de los niños, pero con una evaluación precoz y un trabajo individualizado de un profesional podemos solventar estos problemas y dar las herramientas necesarias para obtener buenos resultados académicos.

 

ELVIRA ROBLES ARENILLAS
Psicopedagoga en Proyecto 3 Psicólogos

Leer en Revista Magisterio nº 12280


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15 junio, 2021 Problemas infantiles0

Bullying, acoso escolar… ¿Te suena verdad? Solo en España cerca del 30% de los niños y adolescentes de entre 6 y 17 años han estado involucrados en un episodio de este tipo, ya sea como víctima o como agresor. También se conoce que el 6% de los alumnos han sido víctimas directas del acoso escolar, a pesar de que solo 1 de cada 3 son capaces de denunciarlo.

¿Qué es el Bullying?

Se define la conducta bullying como la violencia mantenida, física o mental, guiada por un individuo en edad escolar o por un grupo y dirigida contra otro individuo también en edad escolar que no es capaz de defenderse a sí mismo en esta situación, y que se desarrolla en el ámbito escolar.

Entre el 25% y el 30% de los alumnos de primer ciclo de la ESO afirma haber sido víctima alguna vez de agresiones.

El acosador aprovecha un desequilibrio de poder que existe entre él y su víctima para conseguir un beneficio (material o no), mientras que el acosado se siente indefenso y puede desarrollar una serie de trastornos psicológicos que afectan directamente a su salud o incluso, en situaciones extremas, conductas autodestructivas

En este tipo de conductas están involucrados: el agresor, el agredido, el grupo de los propios escolares, la propia institución y las familias. El bullying es un tipo de trastorno que se puede incluir en alguna de las tipologías descritas por Terr para el trastorno de estrés postraumático en la infancia, en concreto en el tipo II o crónico y en el tipo III o mixto (crónico con fases de reactivación aguda).

Causas más comunes

Las causas que originan el bullying dependen de cada caso concreto, aunque suelen tener unas características comunes: el acosador escolar no tiene empatía y, por tanto, es incapaz de ponerse en el lugar del acosado y ser sensible a su sufrimiento.

El origen de la violencia del acosador puede venir causado por problemas sociales o familiares, que pueden provocar que el niño desarrolle una actitud agresiva y que en la adolescencia sea violento. Otros factores que pueden incidir son una situación socioeconómica desfavorable en casa, poca organización en el hogar o tensiones entre los padres.

Síntomas y tipos de Bullying

Existen una serie de señales que el niño acosado puede presentar y alertar a los padres y profesores en caso de que esté sufriendo bullying escolar:

  • Problemas de memoria, dificultad en la concentración y atención y descenso del rendimiento escolar.
  • Depresiónansiedad, irritabilidad, falta de apetito, dolor de cabeza, malestar generalizado, cansancio, sensación de ahogo, etc.
  • Dificultades para dormir, pesadillas o insomnio.
  • Aislamiento social, apatía e introversión.
  • Mantenerse en estado de alerta de manera constante.
  • No querer ir al colegio, ni juntarse con otros niños.
  • Faltar al colegio de forma recurrente.
  • Ideas e intentos de suicidio.

 

Según el documento Pautas para padres y madres ante el acoso escolar, de Save the Children, las formas que utiliza el acosador para intimidar a su víctima se dividen de la siguiente manera:

  • Acoso físico: El acosador golpea, empuja o utiliza algún instrumento para hacer daño físico a su víctima. También puede esconder sus cosas.
  • Acoso verbal: Consiste en insultar, poner motes, hacer amenazas o provocar a otro niño.
  • Acoso social: Este tipo de bullying se produce cuando el acosador decide aislar a su víctima difunde rumores, convence a otros niños para que no hablen con él o lo humillan en público para que el acosado se sienta aislado.
  • Acoso por internet o cyberbullyingEs un tipo de acoso escolar que ocurre a través de móviles, tabletas, ordenadores, etc. En estos casos el acosador suele enviar mensajes de texto o correos electrónicos desagradables; difundir rumores a través del email o en las redes sociales, o imágenes y vídeos denigrantes, así como crear perfiles falsos que pueden resultar embarazosos.

 

Por eso, desde Proyecto 3 Psicólogos, queremos darte herramientas para luchar contra el bullying. Hoy te presentamos esta pequeña guía para padres y docentes con algunos consejos básicos sobre cómo actuar frente al bullying:


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