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17 octubre, 2022 Problemas infantiles0

¿Qué es el autocontrol emocional? 

El autocontrol emocional es aquella capacidad para conseguir gestionar las emociones ante determinados eventos que nos afectan (especialmente, de forma negativa). A través de esta gestión, se consigue controlar también la activación fisiológica del organismo.

Un niño que tiene un buen autocontrol es aquel que puede regular su primer impulso, reflexionar y adaptar su comportamiento a las circunstancias. Obviamente, no se trata de una habilidad fácil de desarrollar. Dicha capacidad se va adquiriendo con los años. Cuando son pequeños, los niños pueden mostrar dificultades para gestionar sus emociones, debido a su inmadurez, falta de experiencia, desarrollo insuficiente del lenguaje… Enfadarse, probar cosas nuevas, preguntar, dudar… todo esto forma parte de su aprendizaje, y constituye una fase normal y necesaria para su desarrollo psicoafectivo.

No obstante, existen diferentes técnicas de autocontrol que son muy eficaces y que pueden ser de gran ayuda para que el niño aprenda a regular su comportamiento. Dichas técnicas están enfocadas a enseñar a los más pequeños a comprender y gestionar sus emociones, con la finalidad de emitir una conducta más adaptativa al respecto.

5 Técnicas de autocontrol para niños

1) Tiempo fuera positivo

Consiste en crear un lugar especial dentro de la casa o el aula, al que el niño/a pueda recurrir para calmarse y volver a su centro (estado emocional equilibrado) cuando se sienta alterado o fuera de control. Este lugar debe ser escogido y decorado en conjunto con el niño/a y debe contener elementos que lo inviten a relajarse y a sentir paz, como por ejemplo: libros, música, juguetes, hojas y colores para dibujar, una pizarra, peluches, plastilina, etc.

2) El semáforo

Es una técnica efectiva para autorregular en los niños comportamientos impulsivos, arranques de ira o agresión y consiste en entrenar al pequeño para que cuando sienta que está por caer en estos comportamientos «actúe» como lo hace un semáforo. ROJO para DETENERSE; es decir, quedarse quieto tal cual lo hacen los coches en la ciudad. AMARILLO para PENSAR lo que está sucediendo y detectar posibles SOLUCIONES y VERDE para ACTUAR llevando a la práctica alguna de esas opciones.

3) Tocar agua o arena

Esta herramienta holística logra que los niños más sensoriales se calmen al estar en contacto con elementos de la naturaleza. Si tu hijo tiene esta sensibilidad, cada vez que se enfade, puedes ofrecerle una pequeña cubeta con agua para que meta sus manitas. También puedes tener una caja o cubeta con arena para que el niño esté en contacto con ella. A muchos les encanta tocar y jugar con la arena porque los distrae y entretiene.

4) Soplar burbujas

Está técnica es para lograr la calma a través del control de la respiración. Consiste en imaginar que se hacen burbujas, para lo cual es necesario controlar la respiración soplando suavemente para que las burbujas se formen. El adulto puede acompañar al niño respirando calmadamente con él para demostrarle cómo se hace. Otra variante es soplar burbujas en un vaso con agua con la ayuda de una pajita.

5) Meditación del globo

Aquí enseñas al niño a sentir su abdomen como un gran globo que se infla y desinfla al respirar. En cada inhalación su tripa se inflará y en cada exhalación se desinflará. Esta consciencia corporal unida a la respiración le proporcionará calma mental.

¿Qué te han parecido? Estas son algunas técnicas rápidas para lograr que el niño desarrolle cierto grado de autocontrol, pero no son suficientes. También es importante que los adultos a su alrededor den el ejemplo, y que el niño comprenda la importancia de regular su comportamiento.

 

En Proyecto 3 Psicólogos somos un equipo interdisciplinar que atiende todas las necesidades educativas, psicológicas y funcionales del desarrollo infantil, juvenil o adulto.


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«No puedo más», «No tengo paciencia», «No les aguanto», «Por qué se portan tan mal»… Estas son frases que podemos oír comúnmente entre padres. La paternidad puede ser una de las épocas más bonitas y felices dentro de la vida de las personas, pero como todo, tiene sus luces y sus sombras. La falta de paciencia pude provocar situaciones verdaderamente tensas. Por ello, desde Proyecto 3 os vamos a brindar una serie de consejos para sobrellevar momentos de crisis. 

Aproximadamente el 60% de los padres reconocen que su principal problema en la crianza de sus hijos es la paciencia. Perder los nervios con los hijos es una situación relativamente común. Y no es para menos. Los niños no vienen con un manual de instrucciones bajo el brazo y los padres a menudo descubren in situ que criar a un hijo es mucho más difícil de lo que creían.

Consejos para mantener el control y la falta de paciencia

La paciencia es un rasgo de la personalidad. Muchos padres dirán que ellos no han nacido con esa virtud, pero cuando se trata de la educación de los hijos conviene cultivarla, con buenas dosis de autocontrol personal y mucho cariño. Estos consejos te ayudarán a gestionar mejor tu falta de paciencia: 

1. Reconocer los errores: primero hemos de aceptar que en ocasiones nos equivocamos con la educación de los niños. Analizar qué hicimos mal es el primer paso para no volver a cometer errores de ese tipo.

2. Aprender a relajarse: en ocasiones nuestros hijos pagan las consecuencias del estrés que acumulamos. Por ello, es importante bajar ese nivel de ansiedad, basta con hacer respiraciones profundas, pasear cinco minutos por la calle, cerrar los ojos y pensar en un lugar bonito y tranquilo o escuchar música relajante. También ayuda hacer ejercicio y, por supuesto, descansar bien.

3. Trabajar la empatía: no hay que olvidar que una vez fuimos niños, y recordar que también se nos caía el vaso de agua, nos daba pereza recoger los juguetes o nos hacíamos los sordos cuando nuestra madre nos llamaba a cenar. Los niños tienen ciertas conductas con las que hemos de lidiar mientras van aprendiendo.

4. Establecer reglas y rutinas: para evitar que la casa sea un caos y los niños tomen el control, es fundamental imponer reglas y límites en su educación, así como rutinas para que aprendan cuáles son sus obligaciones en casa. No siempre seguirán las reglas y no siempre realizarán sus tareas, pero si cada uno tiene una responsabilidad ayudará a descargar tensión diaria y, evitaremos muchos momentos que provocan que perdamos la paciencia.

5. Predicar con el ejemplo: si somos amables con los niños, no les gritamos y les tratamos con respeto, ellos nos devolverán eso mismo por lo que su comportamiento será mucho mejor que si estamos constantemente regañándoles o desaprobando su conducta.

 

Esperamos que estos conejos os ayuden a controlar vuestros impulsos y tener más paciencia. Todos hemos sido niños y hemos pasado por las distintas etapas de la infancia y los posibles problemas que pueden surgir. Con cariño, comprensión y empatía, podrás comprender mejor a tus hijos y educarles de la mejor forma posible. 

 

Proyecto 3 Psicólogos

Proyecto3 Psicólogos nace de la experiencia profesional en clínicas que integran especialistas del sector psicológico, educativo, y de la salud, trabajando para mejorar el bienestar de cada persona en el menor tiempo posible.

Somos un equipo interdisciplinar que atiende todas las necesidades educativas, psicológicas y funcionales del desarrollo infantil, juvenil o adulto.


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Las enfermedades mentales en los niños pueden ser difíciles de identificar para los padres. Como resultado, muchos niños que podrían beneficiarse del tratamiento no reciben la ayuda que necesitan. Entiende cómo reconocer los signos de advertencia de las enfermedades mentales en los niños y cómo puedes ayudar a tu hijo.

Los trastornos de salud mental en los niños se definen generalmente como retrasos o interrupciones en el desarrollo del pensamiento, en las conductas, en las habilidades sociales o en la regulación de las emociones adecuados para la edad.

 

¿Cuáles son los problemas psicológicos más comunes en los niños?

Trastorno de déficit de atención e hiperactividad

Es uno de los trastornos más comunes durante la niñez, además, dependiendo del tipo este puede durar hasta la adultez. Por lo general, los niños suelen tener problemas para concentrarse, sin embargo, esto debería mermar mientras crece. Si este problema persiste con el tiempo, es posible que sufra de trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDHA).

Ansiedad

Los niños pueden sufrir de ansiedad debido a un miedo o preocupación de alto nivel. Gracias a esto, es posible desencadenar una serie de inconvenientes sociales, escolares e incluso familiares. Esta inestabilidad emocional también la produce situaciones que han generado un estrés postraumático.

Conducta agresiva

Este inconveniente se presenta cuando el infante tiene el principal objetivo de hacer daño a un objeto o persona. En este caso se debe de tener sumo cuidado ya que hay grandes posibilidades de que lastime a algún compañero de clase.

Autismo

Este trastorno neuropsiquiátrico debe tratarse de la forma adecuada y dependiendo de la profundidad del mismo, será necesario aplicar medidas más estrictas. Por ello, el psicólogo debe estar presente para comprobar su diagnóstico e indicar a los padres las acciones y el tratamiento a seguir para mejorar la calidad de vida del niño/a.

 

Causas de las enfermedades mentales infantiles

No hay una causa única cuando un niño desarrolla un trastorno mental, sino más bien un conjunto de factores multicausales. Hay diversos factores que han sido asociados con la presencia de psicopatología en niños:

  • Factores biológicos :estos factores están relacionados con los neurotransmisores en el cerebro del niño. Un desequilibrio en el nivel de neurotransmisores puede indicar la presencia de un trastorno mental. Los niveles de serotonina puede ser un factor a tener en cuenta.
  • Factores ambientales: el contexto en el que el niño se desarrolla tiene efectos en su desarrollo. Eventos estresantes (trauma, abuso…) pueden afectar a las habilidades del niño e incrementar el riesgo de desarrollar un trastorno mental.
  • Factores psicológicos: baja autoestima o problemas con la imagen corporal afectan como los niños se perciben a sí mismos y pueden incrementar el riesgo de psicopatología.
  • Lesiones cerebrales: pueden incrementar el riesgo de trastorno mental en el niño. La lesión cerebral puede producirse por un accidente, abusos, etc.

 

Proyecto 3 Psicólogos

En nuestro centro de psicología de Proyecto3 Psicólogos nos reunimos un nutrido equipo de profesionales especializados en tratar con niños y jóvenes de todas las edades. Sea cual sea el problema que te preocupa    referente a tu hijo o hija podemos ayudarte.

Consúltanos para tener más información y poder aconsejarte de la mejor forma posible.


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 ¿Qué es la Autoestima?

La autoestima son los sentimientos que nos profesamos, es el cómo nos sentimos con nuestros comportamientos, actitudes, habilidades, logros y fracasos. Es el sentido de nuestra valía y el aprecio que nos tenemos. Se trata de una relación que vamos construyendo con nuestro “yo” a lo largo de los años y que está determinada por la manera en que hemos ido reaccionando ante las situaciones que se nos han presentado en la vida.

La autoestima es una parte vital para el desarrollo de los niños, ya que se empieza a forjar en los primeros años de vida de un individuo.

Es importante tener en cuenta la mirada de los adultos a la hora de construir una imagen de los más pequeños. Los niños tienen una capacidad sensitiva muy elevada, es por ello que, fácilmente pueden percibir las inseguridades y los miedos de los adultos. Por ello, no sólo debemos tener en cuenta las capacidades, potencialidades de los niños y sus áreas de mejora, sino que también es esencial trabajar su autoestima para su óptimo desarrollo.

Los niños con una buena autoestima:

  • Se sienten valorados y aceptados.
  • Se sienten seguros.
  • Están orgullosos de lo que son capaces de hacer.
  • Piensan cosas buenas sobre sí mismos.
  • Creen en ellos mismos.

Los niños con baja autoestima:

  • Son críticos y duros consigo mismos
  • Sienten que no son tan buenos como otros niños.
  • Piensan en las veces que fracasan más que en las que tienen éxito..
  • Carecen de confianza.
  • Dudan de que puedan hacer las cosas bien.

 

5 formas de ayudar a los niños a mejorar su autoestima

  • Refuerza sus logros

Es de vital importancia a la hora de fomentar la autoestima de los niños, reforzar y tener en cuenta sus pequeños grandes logros. Es esencial destacar sus cualidades pero sin dejar de lado todo el esfuerzo que haga el niño independientemente del resultado. Así, proyectamos en los más pequeños que el compromiso y el empeño es más importante que focalizarnos en el resultado.

  • Evita las comparaciones

Otro factor a tener en cuenta es evitar la comparación. Los adultos, tenemos tendencia a comparar a los más pequeños ya sea con sus hermanos o con sus compañeros de clase o de estudio. Cuando hacemos este tipo de comparaciones, estamos fomentando posibles celos, envidia, inseguridad y sentido de inferioridad.

Se trata de realizar críticas constructivas desde la individualidad, teniendo en consideración todas las áreas del niño evitando cualquier tipo de comparación ya sea positiva o negativa.

  • Dale responsabilidad

Otra manera de fomentar la autoestima en los niños, consiste en darles cierta responsabilidad dentro de sus posibilidades y en función de su edad. Debemos permitir que los pequeños de la casa participen en distintas tareas y decisiones del hogar.

De esta manera, estamos ayudando a que el niño se sienta autosuficiente, responsable y fomentamos su independencia y autonomía.

  • Enséñale que los errores son experiencias de aprendizaje

Parte de tener una mentalidad de crecimiento es reconocer que los errores son oportunidades para aprender. El que su hijo sepa que está bien fallar y que hay solución para los errores, puede ayudarlo a desarrollar la autoestima

  • Recuérdale que le quieres tal y como es

Los niños tienen que entender que su familia los quiere, independientemente de cómo se comporten. Los niños que tienen un apego estable desarrollan una mayor autoestima y, por lo tanto, una mayor disposición a explorar su mundo libremente. Recordarles a diario que se les quiere puede hacer mucho por su desarrollo personal.

 

Proyecto3 Psicólogos

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Bullying, acoso escolar… ¿Te suena verdad? Solo en España cerca del 30% de los niños y adolescentes de entre 6 y 17 años han estado involucrados en un episodio de este tipo, ya sea como víctima o como agresor. También se conoce que el 6% de los alumnos han sido víctimas directas del acoso escolar, a pesar de que solo 1 de cada 3 son capaces de denunciarlo.

¿Qué es el Bullying?

Se define la conducta bullying como la violencia mantenida, física o mental, guiada por un individuo en edad escolar o por un grupo y dirigida contra otro individuo también en edad escolar que no es capaz de defenderse a sí mismo en esta situación, y que se desarrolla en el ámbito escolar.

Entre el 25% y el 30% de los alumnos de primer ciclo de la ESO afirma haber sido víctima alguna vez de agresiones.

El acosador aprovecha un desequilibrio de poder que existe entre él y su víctima para conseguir un beneficio (material o no), mientras que el acosado se siente indefenso y puede desarrollar una serie de trastornos psicológicos que afectan directamente a su salud o incluso, en situaciones extremas, conductas autodestructivas

En este tipo de conductas están involucrados: el agresor, el agredido, el grupo de los propios escolares, la propia institución y las familias. El bullying es un tipo de trastorno que se puede incluir en alguna de las tipologías descritas por Terr para el trastorno de estrés postraumático en la infancia, en concreto en el tipo II o crónico y en el tipo III o mixto (crónico con fases de reactivación aguda).

Causas más comunes

Las causas que originan el bullying dependen de cada caso concreto, aunque suelen tener unas características comunes: el acosador escolar no tiene empatía y, por tanto, es incapaz de ponerse en el lugar del acosado y ser sensible a su sufrimiento.

El origen de la violencia del acosador puede venir causado por problemas sociales o familiares, que pueden provocar que el niño desarrolle una actitud agresiva y que en la adolescencia sea violento. Otros factores que pueden incidir son una situación socioeconómica desfavorable en casa, poca organización en el hogar o tensiones entre los padres.

Síntomas y tipos de Bullying

Existen una serie de señales que el niño acosado puede presentar y alertar a los padres y profesores en caso de que esté sufriendo bullying escolar:

  • Problemas de memoria, dificultad en la concentración y atención y descenso del rendimiento escolar.
  • Depresiónansiedad, irritabilidad, falta de apetito, dolor de cabeza, malestar generalizado, cansancio, sensación de ahogo, etc.
  • Dificultades para dormir, pesadillas o insomnio.
  • Aislamiento social, apatía e introversión.
  • Mantenerse en estado de alerta de manera constante.
  • No querer ir al colegio, ni juntarse con otros niños.
  • Faltar al colegio de forma recurrente.
  • Ideas e intentos de suicidio.

 

Según el documento Pautas para padres y madres ante el acoso escolar, de Save the Children, las formas que utiliza el acosador para intimidar a su víctima se dividen de la siguiente manera:

  • Acoso físico: El acosador golpea, empuja o utiliza algún instrumento para hacer daño físico a su víctima. También puede esconder sus cosas.
  • Acoso verbal: Consiste en insultar, poner motes, hacer amenazas o provocar a otro niño.
  • Acoso social: Este tipo de bullying se produce cuando el acosador decide aislar a su víctima difunde rumores, convence a otros niños para que no hablen con él o lo humillan en público para que el acosado se sienta aislado.
  • Acoso por internet o cyberbullyingEs un tipo de acoso escolar que ocurre a través de móviles, tabletas, ordenadores, etc. En estos casos el acosador suele enviar mensajes de texto o correos electrónicos desagradables; difundir rumores a través del email o en las redes sociales, o imágenes y vídeos denigrantes, así como crear perfiles falsos que pueden resultar embarazosos.

 

Por eso, desde Proyecto 3 Psicólogos, queremos darte herramientas para luchar contra el bullying. Hoy te presentamos esta pequeña guía para padres y docentes con algunos consejos básicos sobre cómo actuar frente al bullying:


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El número de niños diagnosticados con hiperactividad ha aumentado en los últimos años. La prevalencia del TDAH en la edad escolar es de un 5%, pero en España, en los últimos 25 años se ha pasado de un infradiagnóstico a un sobrediagnóstico. Sin embargo, no siempre existe un TDAH, a veces se trata tan solo de un niño nervioso.

¿Todos los niños nerviosos son hiperactivos? En realidad, el TDAH implica mucho más que ser solamente una persona nerviosa. Es un trastorno de origen neurológico que se manifiesta en forma de severos problemas de atención, del sueño y problemas escolares.

La confusión en la vida diaria entre nerviosismo y TDAH viene dada por la similitud de ciertas conductas que pueden presentar algunos ni­­ños durante la infancia, entre las que cabe des­­tacar el exceso de movimiento, la irritabilidad, la desatención, los trastornos del sueño y el llanto frecuente.

Niño nervioso pero no niño hiperactivo

El niño hiperactivo es hiperactivo siempre, el niño nervioso no. Depende mucho del carácter del niño, el temperamento y el entorno. Para que sea hiperactivo han de darse una serie de condiciones, y ser estables en el tiempo. Además, es importante prestar atención a estas circunstancias:

– Muchas veces los niños muy inquietos mejoran con poner pautas claras de conducta.

– Hay que tener en cuenta también, que el nivel de inquietud de los niños depende mucho de nuestro umbral de tolerancia a la actividad de los niños.

– Hay que valorar la edad que tiene, ya que no es lo mismo un niño de 3 años que de 7 años.

– No hemos de confundir vitalidad con hiperactividad.

– El diagnóstico lo hace un profesional.

Cómo se diagnostica la hiperactividad

El TDAH suele diagnosticarse en los primeros años de la enseñanza primaria, y es fundamental que sean los profesio­nales sanitarios los que realicen un diagnóstico precoz y definitivo. Durante el proceso, serán necesarias entrevistas con los pa­dres y con el niño y análisis de la in­­formación de los profesores, así como exá­menes físicos y pruebas complemen­­ta­rias para descartar otros problemas.

Síntomas más comunes

Entre los criterios diagnósticos, se pueden contemplar algunas conductas rela­­ciona­das directamente con las dificultades aten­cionales: la falta de atención suficiente a los detalles, las dificultades para mante­ner la atención en tareas o actividades lúdicas, la falta de concen­tración en ta­reas escolares, el rechazo de tareas que exi­jan esfuerzo cognitivo y el extravío frecuente de objetos.

Tratamiento en Proyecto3 Psicólogos

Nuestro modelo tiene un claro enfoque interdisciplinar lo que nos diferencia de otros tratamientos. Tenemos una visión global de la persona y atendemos su necesidad desde todas las perspectivas: psicológica, cuando existen necesidades emocionales, conductuales o personales; neuropsicológica cuando existen problemas cognitivos, atencionales; logopédica cuando detectamos problemas concretos de aprendizaje de la lectoescritura o la expresión y desde terapia ocupacional cuando la dificultad afecta a habilidades motoras y actividades de la vida diaria.

En nuestros tratamientos, hemos generado un protocolo integrador donde trabajamos con la persona y sus contextos principales. La familia y el colegio o su entorno laboral forman parte del tratamiento y planteamos objetivos con cada uno de ellos.

 


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La adolescencia trae consigo una serie de experiencias vitales que, para bien y para mal, afectan al modo en el que los más jóvenes interpretan el mundo, se interpretan a sí mismos y desarrollan estilos de comportamiento y de gestión de sus emociones.

La adolescencia es una de las etapas del desarrollo humano más estudiadas en el ámbito de la Psicología debido a la gran cantidad de cambios físicos, cognitivos y emocionales que se producen en ella y a la importancia que esta tiene en la fase de la adultez. Se estima que uno de cada cinco niños presentará durante su infancia o adolescencia algún trastorno conductual. La prevalencia es mayor en chicos que en chicas en edades comprendidas entre los 13 y los 16 años.

5 problemas de conducta más frecuentes en adolescentes

1. Explosiones de ira

Las conductas agresivas son habituales en muchos adolescentes, y esto facilita que se produzcan muchas peleas y discusiones frecuentes entre personas de la misma edad o incluso con mayores. Es fruto de la falta de habilidades para gestionar sus emociones y para canalizar su enojo de una manera constructiva y orientada a la búsqueda de soluciones concretas.

La agresividad puede verse facilitada por una gran variedad de factores, desde los cambios fisiológicos y hormonales propios de la edad, hasta una frustración personal por el estrés vinculado a las tareas de la escuela, la insatisfacción con el propio cuerpo (que cambia rápidamente y a veces de manera “poco ordenada”) el sentimiento de incomprensión ante personas de otras generaciones, etc.

2. Evitación de responsabilidades

Otro de los problemas de conducta más habituales asociados a la etapa adolescente es la evitación de todo tipo de responsabilidades propias de su edad, ya sea por miedo a no saber llevarlas a cabo y a fracasar, o simplemente por una falta de interés o de preocupación.

Huir de cualquier actividad que ponga a prueba su rendimiento también puede ser un signo de que el adolescente se siente desorientado en un período a caballo entre la infancia y la etapa adulta. Por ello, es importante darles apoyo para que, a partir de nuestras instrucciones y ejemplos, vayan siendo capaces de aprender nuevas tareas del hogar o incluso del cuidado de sus hermanos.

3. Conductas demasiado erráticas

La conducta errática y poco coherente es una de las características clásicas de la adolescencia, y se explica porque la persona está intentando crear su propia personalidad y al mismo tiempo lidiar con la desorientación y la falta de referentes que muchos jóvenes experimentan. Por eso, no es raro que de una semana para otra pasen a comportarse como si fuese el personaje de una obra de ficción, lo cual encorseta su libertad y desorienta a sus familias.

Estos cambios de conducta y de rumbo constante en el día a día del adolescente suelen generar confusión o malestar en sus padres y a la larga puede acabar en discusiones o conflictos habituales entre padres e hijos.

4. Desafío a las figuras de autoridad

Además de desafiar a los padres, las personas adolescentes tienen cierta tendencia a desafiar cualquier otra figura de autoridad que se interponga en su camino, ya sean profesores, otros familiares e incluso a policías.

Este fenómeno posibilita en algunos adolescentes la aparición de conductas contrarias a las normativas básicas de convivencia y civismo, de absentismo escolar e incluso de actividades delictivas.

Este es uno de los problemas más complejos de abordar, y por eso, en líneas generales, se recomienda que las familias recurran a los psicólogos expertos en terapia infanto-juvenil para evitar que estas dinámicas lastren el desarrollo de sus hijos y les lleve al fracaso escolar.

5. Aislamiento social

Durante la adolescencia es habitual que existan algunos problemas de autoestima que afecten de manera significativa al estado de ánimo de la persona. Este fenómeno, asociado al miedo al rechazo o al fracaso que sienten la mayoría de adolescentes, puede facilitar que exista una tendencia a aislarse socialmente y encerrarse en sí mismos durante un largo período de tiempo.

Ante esto, desde las familias se puede, además de recurrir al psicólogo, hacer lo posible porque el chico o chica pueda conocer a otros jóvenes de su edad con aficiones similares; no hay motivo por el que deba restringir su vida social a la escuela.

 

El estilo parental basado en la confianza favorece que los niños participen en la configuración de expectativas y el establecimiento de reglas familiares. Con este estilo de crianza de los hijos, en oposición a la crianza autoritaria (en la que los progenitores toman decisiones con el mínimo aporte de sus hijos) o la paternidad permisiva (en la que los progenitores establecen pocos límites) es más probable promover comportamientos maduros.

El consumo de sustancias o drogas es un desencadenante frecuente de los problemas de comportamiento y supone trastornos que requieren un tratamiento específico. Los problemas de comportamiento también pueden ser síntomas de trastornos de aprendizaje, depresión u otros trastornos mentales. Estos trastornos suelen requerir terapia y los adolescentes con trastornos de salud mental pueden beneficiarse del tratamiento con medicamentos.


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Cada 18 de febrero, desde el 2007, se conmemora el Día Internacional del Síndrome de Asperger. Este día busca dar visibilidad a este colectivo, encuadrado en los Trastornos del Espectro del Autismo (TEA).

El síndrome de Asperger es un trastorno del desarrollo que afecta la interacción social recíproca, la comunicación verbal y no verbal, una resistencia para aceptar el cambio, inflexibilidad del pensamiento, así como poseer campos de interés estrechos y absorbentes.

Las personas afectadas tienen un aspecto e inteligencia normal y, a veces, superior a la media. Presentan un estilo cognitivo particular y frecuentemente, habilidades especiales en áreas restringidas. Son, generalmente, extremadamente buenos en las habilidades de memoria, muchos sobresalen en matemáticas y ciencia. Hay un rango en la severidad de síntomas dentro del síndrome, el niño muy levemente afectado resulta a menudo no diagnosticado y puede apenas parecer raro o excéntrico.

Síntomas más comunes

Tal y como reseñábamos al inicio, unas de las características más particulares del síndrome de Asperger es la dificultad de interacción social. No obstante, hay muchos otros indicadores propios de este trastorno.

  • Inmadurez emocional.
  • Rutinas autoimpuestas.
  • Intereses limitados.
  • Sentimientos de incomprensión y soledad.
  • Dificultad en la flexibilidad del pensamiento. Por eso es habitual que presente problemas académicos, adaptación horaria, cambio de profesores, etc.
  • Dificultad para trabajar en equipo y mantener relaciones sociales de amistad o pareja.
  • Ansiedad y depresión.
  • Perfeccionismo.
  • Dificultad en la toma de decisiones.
  • Son muy directos y dicen lo que piensan en todo momento.
  • Problemas para entender las bromas, metáforas e ironías.

Diagnóstico

Para el diagnóstico del síndrome de Asperger el especialista evaluará si el paciente presenta problemas en la interacción social, lleva a cabo patrones repetitivos y muestra un interés limitado por ciertas actividades. Por otro lado, también deberá determinar que no existe retraso significativo en el desarrollo cognitivo y el lenguaje.

Algunas de las pruebas más habituales que suelen practicarse son:

  • Evaluación genética.
  • Evaluación neurológica.
  • Pruebas para comprobar la función psicomotriz.
  • Pruebas cognitivas.

¿Cómo se comunica una persona con Síndrome de Asperger?

  • Tiene dificultad para entender la comunicación no verbal (gestos, expresiones faciales, tono de voz, etc.) y los mensajes sutiles que se transmiten a través de este canal.
  • Puede hablar durante mucho tiempo de sus temas de interés, pero tiene dificultad para saber cuándo terminar la conversación.
  • Le cuesta elegir temas de los que “hablar por hablar” o tener una charla “social” con otras personas.
  • Es muy literal; comprende el lenguaje según el significado exacto de las palabras por lo que muchas veces no entiende las bromas, los chistes, las metáforas o los sarcasmos.
  • Su expresión verbal es correcta, pero, a veces, utiliza el lenguaje de manera muy formal, siendo demasiado preciso, técnico e incluso pedante.

Tratamiento en Proyecto3 Psicólogos

Nuestro modelo tiene un claro enfoque interdisciplinar lo que nos diferencia de otros tratamientos. Tenemos una visión global de la persona y atendemos su necesidad desde todas las perspectivas: psicológica, cuando existen necesidades emocionales, conductuales o personales; neuropsicológica cuando existen problemas cognitivos, atencionales; logopédica cuando detectamos problemas concretos de expresión, deglución o articulación del lenguaje y desde terapia ocupacional cuando la dificultad afecta a habilidades motoras y actividades de la vida diaria. Además, contamos con el trabajo sobre Integración Sensorial, tan necesario en estos perfiles de pacientes.

En nuestros tratamientos, hemos generado un protocolo integrador donde trabajamos con la persona y sus contextos principales. La familia y su entorno laboral forman parte del tratamiento y planteamos objetivos con cada uno de ellos. El tratamiento será supervisado por todos los especialistas de Proyecto3 Psicólogos y se dará prioridad a la base del problema, intercambiando sesiones de otros profesionales si así fuera necesario para apoyar diferentes ámbitos según la necesidad del paciente en cada momento.

Realizamos intervención en sala, dentro de nuestro centro, atención en domicilio o en entornos naturales para el paciente, como puede ser el parque.


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La mayoría de los padres se preocupan cuando sus hijos no alcanzan los pasos estipulados dentro del desarrollo al mismo tiempo que sus compañeros. Pero si hay un hito en particular que pone nerviosos a la mayoría de los padres cuando no se alcanza, es aprender a hablar.

En este caso, los padres suponen que el retraso en el lenguaje o el trastorno del habla de su hijo tendrá un impacto a largo plazo en la capacidad de su hijo para funcionar con normalidad, social y académicamente. Pero esto no siempre es así.

Síndrome de Einstein: ¿en qué consiste?

Se entiende por síndrome de Einstein un retraso en la aparición del habla; cuando se produce, el niño o niña no cumple los hitos evolutivos que debería haber conseguido según su edad.

Este retraso en el habla o el proceso de maduración más lento no es un marcador de patología, ya que en los niños con síndrome de Einstein observamos altas capacidades intelectuales sobre todo del pensamiento analítico y creativo. Además, también muestran buenas habilidades motrices, una alta capacidad de memoria e intereses restringidos que se refieren a presentar un gran interés por algunos temas.

Es interesante saber que “los habladores tardíos” constituyen casi un 15 % de la población.

El síndrome de Einstein no aparece en ningún manual diagnóstico. Es solo una etiqueta para describir un fenómeno que aparece con frecuencia. Son muchos los niños que tardan bastante en hablar, pero que con el tiempo evidencian altas competencias intelectuales.

Este término fue acuñado por el economista estadounidense Evan Thomas Sowell. Lo popularizó a raíz de su libro Niños que hablan tarde en 1997. Más tarde, publicó otro trabajo junto al doctor Stephen Camarata titulado El síndrome de Einstein: niños brillantes que hablan tarde. Einstein, un gran genio, también fue un hablador tardío, ya que no dijo frases completas hasta los 5 años. El retraso en el habla de Einstein no fue un impedimento para su destreza intelectual y sus impresionantes logros.

No obstante, es importante que ante todo retraso en el desarrollo de una competencia se consulte a un especialista. Una atención temprana es clave en muchos casos para reducir el impacto de algún problema, en caso de que este aparezca.

 

Proyecto3 Psicólogos nace de la experiencia profesional en clínicas interdisciplinares del sector psicológico, pedagógico y de la salud, para obtener una evaluación completa y pormenorizada de nuestros pacientes, siendo nuestra prioridad mejorar tu bienestar en el menor tiempo posible.

Nos distingue un enfoque interdisciplinar desde el que atendemos todas las necesidades educativas, psicológicas y funcionales del desarrollo infanto juvenil o adulto.


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Es importante reconocer cuando una niña o niño es ‘superdotado’, o cuenta con talentos precoces, para poder adecuar su entorno educativo a sus necesidades específicas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que una persona es “superdotada” cuando su Cociente Intelectual es igual o superior a 130. Sin embargo, los test de inteligencia no son exactos y hoy en día los especialistas en el diagnóstico de la Alta Capacidad no tienen en cuenta únicamente este dato.

Altas capacidades, más allá de los niños superdotados

Los estudios más recientes prefieren referirse a los niños/as de Altas Capacidades como aquellos que tienen una capacidad de aprendizaje muy superior y una forma de aprender radicalmente distinta, que los diferencia del resto de niños de su edad.

También se habla de Altas Capacidades cuando un alumno destaca de forma sobresaliente en una determinada área porque tiene un talento especial. Nos podemos encontrar en niños con un talento excepcional para la música, para el dibujo o para el deporte tal como indica Howard Gardner en su Teoría de las Inteligencia Múltiples. En estos casos hablaríamos de talentos especiales que también necesitarían educación especial en las áreas en las que destacan de forma excepcional.

Indicadores de Altas Capacidades

No existe una única teoría ni ninguna descripción homogénea que defina específicamente las altas capacidades intelectuales. Aunque se suelen detectar en los primeros cursos de primaria, ya en la etapa infantil se pueden dar una serie de indicadores que deberían hacernos sospechar que un niño presenta un desarrollo cognitivo más avanzado que el que le correspondería por edad. Por ejemplo:

  • Desarrollan el lenguaje de manera precoz, hacia los 12 o 18 meses. Empiezan pronunciando muchas palabras y enseguida pueden mantener una conversación con vocabulario y léxico propio de fases muy posteriores.
  • También suelen iniciarse en aprendizajes específicos(lectura, escritura, matemáticas) antes que sus compañeros. Aprenden autónomamente y hacen transferencias de conocimientos a otras áreas con naturalidad.
  • Son niños muy observadores y curiosos.
  • Prematuramente empiezan a preocuparse por temas abstractos y trascendentes, como el origen de la vida y el universo, la muerte, la religión, etc.
  • Sus creaciones artísticas y construcciones pueden ser muy ricas y creativas.
  • Tienen una gran capacidad de concentración sobre todo en tareas que captan su interés. Son persistentes en sus objetivos.
  • En ellos predomina el pensamiento lógico y la razón.

El calificativo «superdotado» se usa, de forma coloquial, para referirse a personas -sobre todo a niños- con capacidades muy elevadas o desarrolladas de manera precoz. En términos científicos, no obstante, establecer cuándo alguien es superdotado resulta bastante complejo.

Esto se debe a que no existe un perfil único. La definición clásica determinaba que era superdotado cualquier niño cuyo coeficiente intelectual se ubicaba por encima de 130. Pero en las últimas décadas los modelos y conceptos de inteligencia han evolucionado, y atienden a muchos otros parámetros, que exceden a ese coeficiente.

Superdotación, talentos, precocidad

El grupo de niños con altas capacidades intelectuales incluye a los superdotados, aquellos con un alto nivel en todos los recursos intelectuales: memoria, atención, concentración, etc. Pero dentro de ese conjunto también están los talentosos y los precoces.

Los niños talentosos se caracterizan por altos rendimientos en una o varias áreas específicas. Los talentos se dividen -de acuerdo con la clasificación más aceptada- en simples (verbal, matemático, lógico, creativo, social) y complejos (académico y artístico-figurativo). Por su parte, los niños precoces son aquellos que muestran un desarrollo evolutivo mayor (o adquieren conocimientos o destrezas antes) que el resto de niños de su misma edad cronológica.

En cualquiera de estos casos, los niños y niñas no se comportan como la mayoría de los de su edad. Y si bien esta excepcionalidad representa muchas oportunidades positivas, también implica un gran desafío para madres y padre.

 

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