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7 octubre, 2021 Patologías4

Desde el año 2004, el primer jueves de octubre se celebra el Día Europeo de la Depresión, una celebración propuesta por la Asociación Europea para la Depresión (EDA), en virtud de que solo en Europa existen 30 millones de pacientes mentales con depresión crónica. La depresión, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la principal causa de discapacidad en todo el mundo.

Ocasionalmente, todos nos sentimos melancólicos o tristes, pero estos sentimientos, por lo general, son pasajeros y se superan en poco tiempo. En cambio, cuando una persona tiene un trastorno depresivo, este interfiere con la vida diaria y afecta al desempeño normal de sus actividades cotidianas.

¿Qué es la depresión?

La depresión es una enfermedad común pero grave, y la mayor parte de quienes la padecen necesita tratamiento para mejorar. En el peor de los casos, la depresión puede prolongarse durante años e, incluso, afectar de forma irreversible a la persona que la padece.

Por tanto, la depresión se caracteriza por un estado de ánimo bajo y sentimientos de tristeza, asociados a alteraciones del comportamiento, del grado de actividad y del pensamiento. Puede causar ansiedad, insomnio, pérdida de apetito y falta de interés o placer por realizar diferentes actividades, así como afectar a las actividades laborales, escolares y familiares.

Cifras alarmantes

La depresión puede afectar a cualquier persona, de cualquier nivel socioeconómico y de cualquier edad. De hecho, dos de cada 100 habitantes de entre 16 y 65 años presenta un problema depresivo, y es la tercera causa más frecuente por la que un paciente acude a su médico de familia, según datos del Servicio Andaluz de Salud.

Por otra parte, según datos publicados recientemente por la Asociación Española de Psiquiatría Privada, la depresión afecta al 15% de la población adulta. En España, una de cada cinco mujeres y uno de cada diez hombres padecen este trastorno. Además de a las mujeres, afecta también en mayor medida a las personas menores de 45 años.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo, que afecta a unos 350 millones de personas, y va en aumento: se prevé que en 2021 sea la causa de enfermedad número uno en el mundo desarrollado. En la Unión Europea, 18,4 millones de personas con edades comprendidas entre los 18 y los 65 años padecen cada año una depresión importante.

Tratamiento y seguimiento

Es fundamental romper el tabú que suponen las enfermedades mentales y consultar a un profesional a la mayor brevedad posible y con la misma naturalidad que cualquier otro padecimiento de la vida diaria. Es importante tener siempre presente que, como muchas otras enfermedades, tiene sus síntomas, su tratamiento, su proceso de recuperación y finalmente su cura, y no hay que desesperarse por tratar de llegar al final lo antes posible.

Existen muchas maneras de afrontar la depresión desde el punto de vista de la psicología, siendo muy variadas las terapias usadas por los profesionales para combatir esta enfermedad. Por su parte, los psiquiatras recetan diferentes fármacos que ayudan a su tratamiento.

Por ello, lo primero es ponerse en manos de un psicólogo o psiquiatra que valore la conveniencia de un tratamiento conductual y/o farmacológico específico para esa clase de depresión. Con él nos ayudarán a modificar tanto los sesgos cognitivos como las alteraciones bioquímicas presentes.

 

¿Qué pasa con el cerebro en una depresión?

Si padeces depresión o estás en contacto con personas deprimidas ya te habrás dado cuenta de lo difícil que supone en esa situación valorar los acontecimientos positivos. ¿Por qué sucede esto? No, no es que se empeñen en ignorar lo bueno, es que su percepción, interpretación y hasta sus recuerdos, están alterados por un efecto psicológico denominado sesgo cognitivo.

El sesgo cognitivo implica una distorsión en la interpretación de la información disponible, y existen diferentes tipos. Uno de los sesgos cognitivos más característicos de la depresión favorece que la persona se centre solo en los detalles negativos, incluso a pesar de que el contexto global sea positivo.

Otros sesgos cognitivos de la depresión se relacionan con:

  • Baja autoestima
  • Memoria selectiva
  • Pensamiento dicotómico
  • Maximalismo

El suicidio un riesgo real

Como toda enfermedad mental, la depresión necesita de mucho cuidado, ya que el mismo estado anímico del paciente genera estragos en el organismo como enfermedades cardiovasculares, diabetes u otros trastornos mentales.

Pero el mayor riesgo que existe es el del suicidio. Estudios han demostrado que las personas con depresión crónica son 21 veces más propensas a quitarse la vida.


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9 septiembre, 2021 General0

Desde el año 2003, la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud, ha promovido cada 10 de septiembre el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Un día señalado que tiene como objetivo de concienciar a nivel mundial sobre el suicidio y su prevención.

Este día es necesario para dar visibilidad a este horrible problema que afecta a nivel mundial y que, en lugar de mejorar, cada año presenta cifras más devastadoras. El suicidio sigue siendo la primera causa externa de defunción en España desde hace más de una década. En 2018 (INE), fallecieron en España 3.539 personas por suicidio. Y por si estos datos no fuesen terribles, el suicidio ya es la principal causa de muerte entre los jóvenes.

Debemos tener en cuenta que cada vida perdida representa a un amigo, padre, hijo, abuelo o compañero de alguien. Por cada suicidio producido muchas personas alrededor sufren las consecuencias. Por ello, como sociedad hay que trabajar para prevenir estas situaciones, poner el foco en la información y la comunicación y ayudar en lo máximo posible a todas las personas afectadas. 

Señales de alerta del suicidio

No siempre se puede conocer con anterioridad si alguna persona de nuestro entorno cercano está pensando en el suicidio. No obstante, existen algunas señales que pueden encender las alertas:

  • Habla acerca del suicidio, o expresar frases como «desearía no haber nacido», «quisiera estar muerto», o similares.
  • Intenta obtener medios para hacer efectivo el suicidio.
  • Retraimiento extremo.
  • Cambios de humor.
  • Preocupación por la muerte.
  • Sentir impotencia y desesperanza ante una situación.
  • Abuso de alcohol y drogas.
  • Cambios en la rutina normal.
  • Hacer cosas autodestructivas e imprudentes.
  • Despedirse de las personas como si fuera a ser definitivo.

¿Por qué suicidarse?

Cuando se trata de determinar qué causa el suicidio, hay una serie de razones por las que alguien querría quitarse la vida. A continuación, enumeramos algunas de las causas más comunes.

Depresión: La causa más común de suicidio, los pensamientos depresivos profundos, están típicamente acompañados de una sensación de sufrimiento y un sentimiento de desesperanza para escapar del dolor.

Es importante hablar sobre la depresión sin importar cuán incómodo sea, ya que esto puede causar que los individuos que sufren de esta enfermedad se abran más y se vuelvan lo suficientemente confiados para hablar sobre su dolor.

Psicosis: Se sabe que las enfermedades mentales causan suicidio a través del deterioro cognitivo. La esquizofrenia es un tipo de psicosis que a menudo se asocia con tendencias suicidas. Las voces internas ordenarán a los individuos funcionales que se autolesionen, y deben ser tratadas para evitar que estas voces se conviertan en demasiado autoritarias.

Accidentes: El suicidio accidental es una causa muy común entre los adolescentes y adultos jóvenes. Esta causa puede estar vinculada a problemas de consumo de sustancias, y suele ocurrir a quienes sufren una adicción. La mejor defensa contra esta causa es buscar un tratamiento de desintoxicación o de recuperación del consumo de sustancias.

Aislamiento social: Común en muchos grupos de diferentes edades, el aislamiento social hace que los individuos experimenten soledad, una de las principales causas conocidas de suicidio, especialmente entre los hombres.

A menudo, las personas que experimentan el aislamiento social tienen dificultades para expresar sus sentimientos a los demás y se presentan para admitir sus pensamientos suicidas. Debido a la amenaza percibida de aislamiento, un individuo recurrirá al suicidio como una forma de escapar.

 

Si tienes pensamientos suicidas, pero no estás pensando en hacerte daño a ti mismo en lo inmediato:

  • Acércate a un amigo cercano o un ser querido, aunque sea difícil hablar sobre tus sentimientos.
  • Comunícate con un pastor, un líder espiritual u otra persona de tu comunidad religiosa
  • Llama a la línea directa de asistencia al suicida.
  • Programa una consulta con tu médico, un profesional de salud mental u otro profesional de atención médica.

Los pensamientos suicidas no desaparecen por sí solos, así que busca ayuda.

En Proyecto 3 Psicólogos podremos brindarte ayuda psicológica y tratamiento desde varias áreas. Somos un equipo interdisciplinar que atiende todas las necesidades educativas, psicológicas y funcionales del desarrollo infantil, juvenil o adulto.


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